Christine Lagarde fue, hasta hoy que dejó el cargo, la Directora General del Fondo Monetario Internacional. La mujer que supo tener un vínculo muy cercano con el presidente Mauricio Macri y el ex ministro de Hacienda Nicolás Dujovne.

La mujer de la que el presidente esperaba que todos los argentinos nos enamoráramos, poco despues de cerrar el acuerdo que nos endeudó por 57 mil millones de dólares, sólo con ese organismo.

La mujer que a sabiendas de lo que hacía y a qué país y presidente le estaba entregando el mayor préstamo de su larga historia, permitió que se violaran las reglas del FMI para que ese dinero financiara la mayor fuga de capitales registrada nunca antes en la Argentina.

Christine Lagarde deja el FMI para hacerse cargo nada menos que del Banco Central Europeo, designación que ha generado revuelo en el viejo continente y temores fundados por sus antecedentes tras lo realizado con nuestro país.

Antes de irse dejó posteado en su cuenta de Twitter un mensaje que parece hecho a propósito y con una carga de cinismo que indigna: «El FMI es una institución con cerebro, billetera y corazón»…

En el caso argentino, billetera sobró, pero cerebro y corazón brillaron por su ausencia.

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