No tienen límites. Mauricio Macri se va el martes, pero Horacio Rodríguez Larreta tiene otros cuatro años de gobierno en la ciudad por delante y habrá que convivir con la violencia institucional que promueve desde sus cuerpos policiales contra la gente que intenta ganarse la vida honestamente en la calle ante la absoluta falta de trabajo.

Esta vez le tocó a un simple y honesto vendedor de churros que estaba haciendo su trabajo en la calle, cuando aparecieron los esbirros policiales larretenses y pretendieron labrarle un acta de contravención a no se sabe que.

Luego se hicieron presentes policías de civil ante quienes el vendedor tuvo que escapar con su recaudación dejando los churros, que seguramente engrosaron la merienda de los policías.

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