El presidente de Brasil, Jair Bolsonaro, fue denunciado ante la Comisión Interamericana de Derechos Humanos (CIDH) por su conducta «irresponsable» y «criminal» ante la pandemia del coronavirus. 

En una nota enviada ayer al secretario ejecutivo de la entidad, Paulo Abrao, el líder del Partido de los Trabajadores (PT) en la Cámara baja, Enio Verri, y el diputado del PT Paulo Pimenta, enumeran las violaciones de Bolsonaro a las directrices de la Organización Mundial de la Salud (OMS) para enfrentar la pandemia de Covid-19.

«En este momento de fragilidad y crisis política, institucional y de salud, creemos que una declaración de apoyo de la Comisión Interamericana de Derechos Humanos sería relevante», sostiene la nota.

Verri y Pimenta denuncian que Bolsonaro tiene «conducta criminal que expone la integridad física y mental de la población brasileña a daños graves». 

Señalaron que en los últimos días el Presidente ha estado atacando, sin ninguna base científica, la política de confinamiento social que los gobernadores y alcaldes han adoptado en todo el país, siguiendo las pautas de la OMS y el propio Ministerio de Salud.

Bolsonaro, como recordaron los diputados, ha defendido el retorno de la circulación de personas por las calles.

«De manera diferente, contrariamente a las pautas de las autoridades sanitarias y la comunidad científica, el Presidente de la República y algunos de sus acólitos, con el apoyo y/o la presión de empresarios e inversores sin escrúpulos, han estado librando una guerra real en un intento de frustrar o sabotear todos los esfuerzos por la salud y la vida de miles de brasileños», escribieron Verri y Pimenta.

Los parlamentarios enfatizaron que Bolsonaro trata el virus como una «gripe» o un «resfrío» y, en un discurso ante la Nación el 24, se refirió al tema económico y financiero a expensas de la salud pública, sin preocuparse por la vida de los brasileños. 

La declaración, como se señala en el documento colgado en la página web del PT, generó una crisis política, de salud e inseguridad para la población y fue rechazada por la comunidad médica y científica así como por los líderes del Parlamento brasileño.

En Brasil hay 3.477 personas infectadas por el Covid-19, de las cuales 93 han muerto.

Pese al alerta mundial por la pandemia, Bolsonaro se ha burlado de las preocupaciones de la comunidad internacional y ha instado a los ciudadanos a seguir en las calles y no dejar de trabajar.

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