María Eugenia Vidal, gobernadora de Buenos Aires

Luego de la aplastante derrota electoral que sufrió el macrismo en las PASO del domingo pasado, se tensión la relación entre la Provincia y Nación. La gobernadora María Eugenia Vidal y su equipo no le perdonan al presidente y sobre todo a Marcos Peña haber sacrificado la elección, que ahora le costará el cargo a la mandamás provincial.

En el entorno de Vidal no sólo les cargan las tintas a Marcos Peña, Jaime Durán Barba y a algunos allegados a Macri por un error de visión en la estrategia electoral de no desdoblar los comicios provinciales de la Nación, sino que también empezaron a hablar ya del «posmacrismo». Esto implica fortalecer a figuras que quedaron bien paradas después de las PASO, como lo es el caso del jefe de gobierno porteño, Horacio Rodríguez Larreta, que ganó con comodidad los comicios del domingo. La visión a futuro de Cambiemos, entienden, necesitará de estas figuras. Incluso Vidal se pondrá en ese pelotón si al menos logra un derrota menos traumática.

La gobernadora tiene decidido lanzar la semana que viene un paquete de medidas económicas para llevar alivio tras la crisis cambiaria y atender a los sectores más desprotegidos. Hoy se reunirá con su gabinete gabinete y empezarán a trabajar algunas de estas iniciativas.

E equipo de campaña de Vidal está delineando la campaña de cara a octubre y buscarán mostrar gestión, obra pública y salidas por los municipios para reiterar los logros de su mandato. Luego avanzará con recorridas por el conurbano de la mano de intendentes aliados. No quiere funcionarios nacionales en la Provincia.

Videl tiene un desafío monumental, dar vuelta un resultado donde su adversario, Axel Kicillof ronda los 50 puntos, 17 más que la gobernadora.

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