Ante unos 400 dirigentes, y en el marco de la cumbre de Juntos por el Cambio, el jefe de Gobierno porteño, Horacio Rodríguez Larrera abandonó su estilo moderado y mostró la hilacha, lo que realmente es y piensa. En un tono muy compadrito y pretendiendo parecer gracioso le apuntó a las principales figuras del kirchnerismo.

Junto a la gobernadora María Eugenia Vidal, que oficiaba de apuntadora, sostuvo en el mejor estilo standapero que «en solo 48 se cagaron a tiros en un frigorífico de no se donde , aparece otro sindicalista patotero (por Sergio Palazzo) amenazando a una de las empresas más grande, más pujante y que más ha crecido en la Argentina (Mercado Libre). Lo tenemos a Kicillof en una patética imagen comprando limones en San Pedro (aunque en realidad eran naranjas). Eso son, últimas 48 horas nomás», ironizó y agregó «y ni hablar que todavía la tienen escondida a ella (Cristina Kirchner).

El jefe de Gobierno porteño en pleno acting criticando a opositores

Tambien contó que el 9 de Julio «nos vinieron a patotear estos neo k con una carpa en el Obelisco”, en alusión al dirigente Juan Grabois.

Finalmente vaticinó que: “o vamos a un país normal o volvemos a lo peor del populismo, la mentira y el autoritarismo”, y consideró que si el oficialismo “hace cosas bien, gana”. Sin embargo, reconoció que la elección “va a ser muy finita”.

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