Claudio Bonadío
El juez de Clarín, Claudio Bonadío.

El juez federal Claudio Bonadío resolvió elevar a juicio oral y público la causa de los famosos cuadernos en los cuales un chofer adujo haber anotado los traslados de presuntas coimas en favor de la ex presidenta Cristina Fernández de Kirchner y el ex ministro de Infraestrctura y Servicios Públicos Julio De Vido actualmente en prisión por otra causa.

Además Bonadío insistió con el pedido de desafuero de Cristina con la manifiesta intención de encarcelarla para cumplir con una prisión preventiva, que no tiene ningún fundamento jurídico.

En la misma resolución dispuso el sobreseimiento del diputado nacional Máximo Kirchner.

También manda a juicio a una serie de «arrepentidos» entre quienes figuran el financista Ernesto Clarens y un grupo importante de empresarios como ser Angelo Calcaterra, ex de IECSA y primo del presidente Mauricio Macri, Carlos Wagner ex tituar de la Cámara de la Construcción, Aldo Roggio, Enrique Pescarmona, Juan Lascurain ex titular de la Asociación de Industriales Metalúrgicos, Luis Betnaza, Gabriel Romero, y Néstor Otero.

La propia presidenta, varios meses atras, a través de sus abogados defensores había exigido que se eleve de inmediato la causa por entender que durante la sustanciación del juicio oral saldría a la luz la mentira con la que se armó el expedente en su contra.

Oscar Centeno, ex chofer del ex funcionario kirchnerista Roberto Baratta, aseguró tener unos cuadernos en donde el fue anotando los montos y destinos del dinero supuestamente proveniente de coimas en favor de la ex presidenta y otros ex funcionarios que, según el, se encargaba de trasladar.

Tras revelar su presunta existencia sólo se pudieron obtener unas fotocopias que casi nadie vio (salvo Bonadío y el fiscal rebelde Carlos Stornelli, según sus propias afirmaciones) porque Centeno aseguró que luego que el caso salió a la luz incineró los cuadernos en una fogata.

Insólitamente y sin las pruebas originales del presunto ilícito, Bonadío insistió con seguir adelante con la causa armada sobre la base de fotocopias de unos origiales que nunca pudieron analizarse y ni siquiera corroborar su real existencia.

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