Nicolás Dujovne, ministro de Hacienda.

El alicaída ministro de Hacienda hace semanas que quiere dejar el cargo. Su fracaso lo marcó a fuego y dicen que atraviesa un profundo cuadro depresivo. De hecho, hace semanas que no se lo ve públicamente y tampoco participó del anuncio de las úlimas medidas del gobierno. Dujovne está en total desacuerdo con el sesgo populista de los anuncios que realizaron en los últimos días el propio presidente Mauricio Macri y parte de su gabinete.

El economista ya avisó que quiere irse, y muchos en en el gobierno quieren que se vaya, menos Macri.

La presión, sin embargo, es incesante. Llueven reclamos desde el propio Gobierno y desde sectores políticos y empresarios que quieren que Macri se recupere con vistas a las elecciones generales del 27 de octubre. Consideran vital la salida de Dujovne como primer paso. El argumento central es que “la gente votó contra la economía y hay que demostrar que escuchamos el reclamos de las urnas”, cuenta Santiago Fioriti en el gran diario argentino.

En los pasillos del Palacio de Hacienda se escucha que a algunos técnicos de confianza de las segundas líneas les deslizaron que vayan pensando en otro destino laboral.

La danza de versiones no se detiene desde el lunes e involucra a medio equipo de ministros. Marcos Peña está, como en la crisis cambiaria de 2018, en el ojo de la tormenta. Sus enemigos internos creen que sería bien visto su alejamiento. Buscan que pague el costo del duro revés del domingo y de haber “encerrado” al primer mandatario. Macri no está convencido. Fue su principal funcionario y cerebro de la estrategia electoral junto a Jaime Durán Barba.

El lugar de Dujovne podría ser para Hernán Lacunza, que ocupa ese mismo cargo en la administración de María Eugenia Vidal. Hay un antecedente similar: cuando Esteban Bullrich encaró la campaña para senador, Vidal le cedió a la Nación a Alejandro Finocchiaro. Con Lacunza hubo sondeos hace, por lo menos, dos semanas. Claro, era otro país. Macri también pensó en Rogelio Frigerio, el ministro del Interior, quien se niega a cambiar de cartera. Otra opción es que Hacienda sea absorbido por el Ministerio de Producción que comanda Dante Sica. Hasta donde se pudo saber, Vidal no está dispuesta a entregar a su hombre fuerte en las finanzas de la provincia y el propio Lacunza no quiere saber nada con agarrar el timon de un barco en pleno naufragio

Este fin de semana podría haber novedades. Una corriente afín al Presidente procura llegar con algún tipo de anuncio para el lunes. “Si es tiene que ser ahora. Luego será tarde”, aseguran. Los rumores llegaron al almuerzo que ayer compartieron en Olivos Peña y el resto de los ministros. Las caras eran largas. “Vamos a seguir gobernando y a repensar la campaña. Hay tiempo y no habrá cambios”, prometían.

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