Nicolás “Nicky” Caputo, el hermano del alma del presidente Macri, sigue haciendo los mejores negocios de su vida desde que su amigo ocupa el sillón de Rivadavia: vendió su empresa constructora en 110 millones de dólares a un empresario estrechamente ligado al poder.
Se trata de Darío Lizzano, hombre fuerte de la desarrolladora TGLT, el mismo que poco tiempo atrás le compró el negocio de los parques de generación de energía eólica al Grupo SOCMA, de la familia del presidente, operación que fue muy cuestionada y que está investigando la justicia.
Se trata de la segunda operación de dimensiones importantes que confirma esta semana Caputo. Antes, la empresa Central Puerto -de la que también es propietario- había informado que lanzará una oferta pública de acciones en Wall Street con la intención de recaudar casi 900 millones de dólares.
La operación que informó Caputo a la Comisión Nacional de Valores tiene las características de un “cash out”. Esto significa que el dinero percibido no se reinvertirá productivamente sino que se repartirá entre los socios.
Para entenderlo de mejor manera: Caputo acaba de vender su empresa más grande y poderosa y eso, entre los principales operadores e inversionistas causó alarma porque entienden que el “mejor amigo del presidente se está desprendiendo de sus activos en el marco de un panorama económico y financiero que ya está encendiendo luces de alarma”.






































