En el  mes de noviembre se desplomó de la recaudación tributaria. Fue de 9,7% contra el mismo mes del año pasado y va en línea con la recesión, la caída del empleo y los salarios reales y su consecuencia sobre el consumo. De hecho, el mayor hundimiento lo protagonizó la seguridad social, que cayó 17,2% real en términos interanuales. Y el IVA impositivo actuó en consecuencia con el menor poder adquisitivo, ya que se contrajo 4,6%. Se trata del quinto mes consecutivo de caída en la recaudación y genera dudas sobre cómo puede afectar en el cumplimiento de la meta de déficit cero.

Así, la recaudación mostró un crecimiento nominal de 33,7%. Muy por debajo de la inflación, que llegaría a un 48% interanual, si se supone una suba de precios de 3% en noviembre. Pero además, contra octubre, hubo una contracción nominal de 4%.

El director ejecutivo de AFIP, Leandro Cuccioli, destacó: “En un contexto de debilidad económica, la recaudación se defendió bastante bien. Con la caída de la actividad debería haber algún salto hacia la informalidad y no lo estamos viendo. La fiscalización está sosteniendo a una recaudación que se tendría que haber visto más afectada. Pero la capacidad de la fiscalización para combatir al efecto de la recesión llega hasta un punto. Vemos que hay mucho uso de nuestros planes de pago y eso da la idea de que algunos contribuyentes, incluso queriendo hacerlo, no pueden cumplir”.

El dato de caída fuerte en la recaudación de la seguridad social era esperable. En septiembre, último dato oficial del Ministerio de Trabajo, se perdieron casi 30.000 puestos. Las perspectivas tampoco eran optimistas para la continuidad. Y lo mismo pasó con el salario. El último número del Indec mostró que los sueldos tuvieron una caída real de 12% interanual.

“No se generó empleo durante el último año y el poder de compra del salario no logra empatar a la inflación. Noviembre no fue distinto. Eso por supuesto tiene su impacto en el consumo y en la actividad económica. Y a eso lo vemos en la recaudación del IVA impositivo, que también quedó algunos puntos atrás de la inflación”, señaló Cuccioli.

El Gobierno encara, para el año que viene, una meta no tan fácil de lograr, que es el déficit primario cero. Para eso está realizando un fuerte ajuste del gasto. Ahí, advierte la heterodoxia, puede aparecer el efecto de perro mordiéndose la cola: el ajuste profundiza la recesión, la recaudación se ve afectada, se complica el logro del déficit cero y eso exige más ajuste, con un nuevo efecto sobre la recaudación. Y así sucesivamente.

El director de PxQ, Emmanuel Álvarez Agis, señaló: “Los números de actividad para el año que viene son muy optimistas. Para nosotros, en vez del 0,5% que dice el presupuesto, se va a contraer 2,2% y, por el efecto sobre la recaudación, el déficit primario va a ser de 1%”.

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