Más de 600 farmacias cerraron en lo que va del año en el Conurbano bonaerense y Capital Federal, lo cual significó la pérdida de más de 2 mil puestos de trabajo.

Dichos números salieron a la luz gracias a la ONG Defendamos Buenos Aires-que contó con la asistencia del Estudio Miglino y Abogados-, la cual elaboró una encuesta que midió la actividad económica sobre el desempeño de las farmacias en el distrito AMBA, consigna hoy Diario Popular.

De acuerdo al relevamiento, el cual se basó sobre los datos recolectados de 35 puntos de la Capital Federal y 50 del Conurbano bonaerense, entre enero y septiembre de este año 660 farmacias tuvieron que cerrar sus persianas, lo cual se tradujo en 2.640 desempleados nuevos. Fue la provincia de Buenos Aires la más afectada, ya que se contabilizaron allí 340 farmacias menos; mientras que en Capital Federal se registraron 320 cierres.

Según el director de Defendamos Buenos Aires, Javier Miglino, el barrio donde más farmacias cerraron fue Palermo, con 45 cierres; en tanto que la sigueron el Centro, con 40; Recoleta, con 40; y Las Cañitas, con 15. «También fueron significativos los cierres en los barrios de Flores, Liniers, Almagro, Parque Chacabuco y Villa Devoto», indicó.

En lo que respecta al Conurbano, la localidad de Morón fue la que más cierres registró, con 30; en tanto que la continuaron San Justo y Ramos Mejía, con 24; Pilar, con 20; y San Isidro, también con 20.

«En Quilmes, Lomas de Zamora, Florencio Varela y Avellaneda también pudieron notarse bajas de persianas en muchas farmacias», aclaró Miglino, quien se refirió al fenómeno de las «farmacias que se fusionan».

«Donde había dos farmacias, los propietarios buscaron la forma de fusionarla en una. Donde había una pequeña cadena, se redujo a uno o dos locales y, en muchos casos, los emprendedores farmacéuticos que solo tenían un local, terminaron sin trabajo como sus empleados, lo que se tradujo en un pérdida neta de 2.640 empleos, en atención a que cada farmacia tiene en promedio 4 personas trabajando, en general un propietario y tres dependientes», explayó.

Bajo esta línea, el director de Defendamos Buenos Aires destacó que las farmacias «son negocios estables en general, porque expenden en un 90 por ciento medicamentos y solo en un 10 por ciento otro tipo de artículos, es decir que, como la gente nunca puede dejar de enfermarse o padecer dolencias físicas que requieran algún tipo de tratamiento o por la compra de un remedio puntual, es un lujo que todos debemos afrontar. Sin embargo en 2019 ha tomado a los farmacéuticos desprevenidos, ya que, de los más de 400 profesionales encuestados, ninguno afirmó estar preparado para la profunda recesión que padece la República Argentina, y que trajo como corolario menores ventas».

«Existen dos situaciones puntuales muy propias del negocio farmacéutico: primero, los medicamentos importados que deben adquirirse y obviamente suben los ‘avatares’ del ‘billete verde’, y segundo los pagos que deben llegar por parte de las obras sociales privadas y del PAMI y IOMA, que no siempre llegan en término y hacen que cada cobro signifique una auténtica pesadilla. Corolario de todas las pesadumbres señaladas, muchos no aguantaron más y bajaron la persiana», concluyó.

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