«Parece ser que el vendaval trajo también la calamidad..» La columna de Capanga

Como nunca, el pueblo argentino fue sometido, casi en su totalidad, a un feroz y veloz proceso de movilidad social descendente.

Columna de opinión por Daniel Capa

Hace pocos días, el Padre Paco Olveira, de reconocido compromiso social, fue contundente sobre la situación que se vive en las barriadas populares: «hay personas que se pelean por llegar primeros al contenedor de residuos». Tremendo.

Existe un concepto que se generaliza y ya es parte de cualquier análisis entre especialistas o en cualquier mesa de bar: CATÁSTROFE SOCIAL.

El macrismo no logró todo lo que se propuso conquistar desde que asumió el gobierno en diciembre de 2015.

La reforma laboral y otras reformas estructurales fueron frenadas gracias a que en la Argentina existe un robusto movimiento sindical y social con vocación de defensa de derechos.

Por esto mismo, tampoco el gobierno logró otro de sus objetivos: destruir el peronismo como identidad politica, ideológica y cultural.

Sin embargo pudo anotarse en su agenda de triunfos el haber reducido drásticamente los salarios para «ser competitivos en el mundo». Y lo hizo incentivando la inflación, planchando el consumo, brutalizando el endeudamiento y desgarrando a la industria nacional.

Como nunca, el pueblo argentino fue sometido, casi en su totalidad, a un feroz y veloz proceso de movilidad social descendente.

Los datos acerca de la alimentación y la nutrición de los argentinos que fueron empujados a la extrema pobreza, son escalofriantes.

Según el INDEC, la pobreza afecta a casi la mitad de los menores de 14 años y el 15 por ciento de los chicos pasaron hambre en el último año.

Solo en la provincia de Buenos Aires (pero se repite en otras zonas del país), 4 de cada 10 niños y niñas entre 5 y 12 años hoy se alimentan en comedores comunitarios y escolares. Y en el Gran Buenos Aires casi el 8 por ciento no consume ningún nutriente esencial. Tragedia.

Se le suma a este panorama, el alto y masivo nivel de endeudamiento de las familias mas pobres de la Argentina, luego de la irresponsable medida tomada por el ANSES, que ofreció préstamos a tasas que llegan hasta el 50 por ciento para beneficiarios de AUH, como una “oportunidad para poder progresar” y como una iniciativa “exitosa”, según sus impulsores. Increíble.

¿Desconoce el macrismo la realidad de hambre que golpea a buena parte del pueblo?. No. no la desconoce.

Lo denuncian permanentemente los movimientos sociales, los curas y monjas de los barrios, los sindicatos, los intendentes. Y hasta la propia policía, que conoce muy bien esos territorios, como lo hiciera el propio jefe de la Policia Bonaerense al reconocer el crecimiento del delito para comer.

El macrismo no desconoce esta situación.

Pero para el macrismo, los excluídos no son parte de la sociedad. Para ellos «la (su) sociedad» solo son los incluídos. Y pretende que «la sociedad» discuta “que hacer con esta gente».

“Ya le dimos la reducción del IVA en los alimentos y dos bonos de mil pesos”, se escucha desde voces oficiales.

Detonaron los hogares. Todos los hogares. Principalmente los mas humildes hogares.

Ademas de hacer crecer los índices de pobreza, de indigencia, de desocupación, de inflación, de cierre industrial, hacen crecer el riesgo mortal, el delito social, la angustia y la bronca.

El macrismo se niega a declarar la emergencia alimentaria y nutricional, tal como reclaman la Iglesia, la CGT, la CTA, los movimientos sociales y la mayoría de los sectores políticos. Cien días es muchísimo para esperar.

Todos los bloques opositores en el Congreso ya están dispuestos para que en los próximos días haya una Sesión Especial para aprobar la ley de Emergencia Alimentaria y Nutricional.

Esa ley (que ya fue aplicada en 2002), posibilitará la inmediata reasignación de recursos para que el Estado Nacional distribuya diariamente alimentos nutrientes a todos los comedores populares y escolares del país.

Quedará después su reglamentación en manos del Ejecutivo.

Mauricio Macri parece tener la obsesión de mostrale “al mundo” que es el primer presidente no peronista que termina su mandato.

Se equivoca si cree que el único camino para lograr llegar al 10 de diciembre es la estabilidad del dólar.

Recordatorio: la frase del título es parte de la canción «Informe de la situación», que Victor Heredia grabó en 1982 para contar lo que dejó el devastador plan económico aplicado por José Alfredo Martinez de Hoz.

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