NICOLÁS DUJOVNE

El gobierno salió con bombos y platillos a “festejar” que sobrecumplió la meta fiscal de 2017 al registrar un déficit primario del 3,9 por ciento del PBI, equivalente a 404 mil millones de pesos.

Pero en realidad no hay absolutamente nada para celebrar, ya que si bien comparado con el registrado en 2016 es un 0,7 por ciento menor, medido en dinero contante y sonante resultó casi 45 mil millones de pesos mayor que el de ese año que fue de 359.382 millones que por entonces equivalía al 4,6 por ciento del PBI

El número surge después de haber profundizado el ajuste de manera brutal con recortes en jubilaciones y pensiones, menor gasto social, despidos masivos en el estado, aumento de la pobreza y demás indicadores sociales  y suba exponencial de la carga impositiva.

El anuncio fue hecho por el ministro de Hacienda Nicolás Dujovne quien señaló que alcanzar lo que el definió como meta sobre cumplida “no fue una tarea sencilla” y destacó que se logró “bajando sensiblemente los gastos del estado”.

Por supuesto que la tarea no fue sencilla pero no para el estado sino para los millones de perjudicados por las brutales políticas de ajuste aplicadas por el macrismo

Pero si el déficit primario fue en pesos mayor que el del año 2016, significa que hubo otros gastos que no se toman en cuenta y que revelan que el remanido cuento de achicar el gasto sólo vale si se aplica sobre todo en materia social, recorte de salarios y jubilaciones y despidos en el estado.

En numerosos sectores de la administración pública se subejecutaron los presupuestos y en otros se incurrieron en gastos innecesarios como carros de golf para la Quinta Presidencial o en una palmera para el patio de la Casa de Gobierno por mencionar apenas dos de los más superfluos.

 

 

 

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