El titular de CGERA, Marcelo Fernández junto al secretario General de la CGT, Héctor Daer

El presidente de la CGERA (Confederación General Empresaria de la República Argentina), Marcelo Fernández encabezó este viernes un encuentro en un local partidario de la localidad balnearia de La Lucila del Mar, donde junto al secretario General de la CGT, Héctor Daer, analizaron la coyuntura actual en la que se encuentra el país, a poco más de un mes del gobierno de Alberto Fernández.

Fernández, que ademas es vicepresidente de la CGE (Confederación General Económica), remarcó el histórico acuerdo alcanzado con la CAME para recuperar la histórica entidad presidida por José Ber Gelbard, ex ministro de Economía de Juan Domingo Perón y promotor del pacto social alcanzado en 1974 e insistió en reconstruir el acuerdo alcanzado en ese año con perspectiva de futuro.

Tras hacer un poco de historia, el dirigente gremial marcó las similitudes y diferencias que existen en la realidad económica, política y social, a 35 años de aquel histórico momento.

«Cuando desde CGERA tocamos las puertas de la CGT, se nos abrieron de par en par», reconoció Fernández en relación a la apertura de la dirigencia del movimiento obrero organizado de cara a renovar un acuerdo social que permita al nuevo gobierno poner de pie a la Argentina.

Para intentar recuperar el trabajo de los argentinos y la producción nacional, en medio del gobierno de Cambiemos, que arrasó con los salarios, el empleo y todo el tejido productivo para reconvertir a la Argentina en un país primarizado y de servicios en el que solo se beneficiaron los exportadores de productos agropecuarios, energía y el conglomerado financiero, «necesitábamos del movimiento obrero, que entendía lo que nos pasaba a los empresarios por la caída de afiliados en cada gremio, que fueran nuestra cara representativa, y así lo hicieron», manifestó el dirigente gremial empresario ante un salón colmado por militantes, sindicalistas y referentes de la zona.

En ese marco, el titular de la CGERA reconoció ante Daer y Abel Frutos (titular del sindicato de panaderos) y el resto de los sindicalistas presentes, el apoyo de los gremios que en medio de la crisis nunca tomó una fabrica o paró la producción por las dificultades de los empresarios para sostener los puestos de trabajo o dar los aumentos correspondientes.

Lo cierto es que los intentos de las entidades empresarias referentes de las PYMEs fueron en vano a lo largo de los 4 años de macrismo, y los empresarios de la micro, pequeña y mediana empresa rara vez fueron convocados, apenas un par de veces para la foto y nunca formaron parte de las decisiones en materia económica. Fueron condenados a pagar la fiesta neoliberal con tarifazos infernales y aumentos en todos los costos en medio de una fenomenal caída de las ventas, producto de la casi desaparición del mercado interno. Con mirar las estadísticas se comprende el nivel del daño, en 4 años cerraron 25 mil pymes y se perdieron más de 250 mil puestos de trabajo.

A partir del cambio de gobierno en diciembre del 2019 se abrió un nuevo panorama y el gobierno de Alberto Fernández convocó a todos los sectores a reconstruir un nuevo paco social. «el 27 de diciembre cuando volví a la Casa Rosada invitado por el presidente le manifesté, hace 4 años que no entro acá y siento que volví a casa», expresó Marcelo Fernández al tiempo que agradeció a la dirigencia sindical de la CGT por haber el apoyo a las pequeñas empresas.

«Tras reunirnos con el triunvirato (Daer, Acuña y Schmidt) que conducía la central obrera, empezamos a pensar qué podíamos hacer para ayudar en el nuevo escenario político. Nos costó mucho, a los pequeños y medianos empresarios, entender porqué era importante recomponer el salario y dar aumentos, y una vez que entendimos que el salario no es un costo sino una inversión, fuimos comprendiendo la importancia de poner en valor los ingresos de nuestros trabajadores para que le ganen a la inflación, y así empezar a recomponer el mercado interno», explicó.

Hoy, los empresarios que tienen representatividad gremial entienden que la recomposición salarial es el camino para volver a abrir las fábricas que cerraron durante el invierno macrista. «apoyamos la iniciativa del gobierno sobre erradicar el hambre que existe en el país como primera medida», dijo Fernández e instó a que «en una segunda etapa se empiecen a diseñar políticas para recuperar la producción y el trabajo.

«Ahí tenemos que estar nosotros los empresarios, y este es el presente del acuerdo social. El Gobierno va a necesitar del empresariado nacional, de la CGERA y la CGT para pensar cómo se va a empezar a recuperar sector por sector y eso es lo que estamos haciendo con los gremios industriales, del comercio y los servicios», detalló Fernández.

Tenemos que sentarnos para juntos pensar cómo salir de esta crisis y elaborar un plan productivo para que el Gobierno cuente con nosotros.

«El futuro acuerdo social no debe ser únicamente de precios y salarios. No debe ser solamente de pautas que se congelen y con eso irnos a casa a descansar», insistió el vicepresidente de la CGE. «El acuerdo social es mucho más. Lo que estamos pensando y discutiendo debe contemplar también la educación del trabajo; la formación de los trabajadores. También de sectores estratégicos a los que hay que desarrollar y de planes para pensar en exportar.

«Este nuevo pacto implica medidas hacia la pequeña y mediana empresa en el cual estoy convencido que la CGT nos va a acompañar. Porque así como nosotros sabemos que era imperioso dar los aumentos (de 4 mil pesos) estipulados por el gobierno, también vamos a pedir que ese dinero vaya al consumo de producción nacional», exigió.

El pedido de Fernández se inscribe en la realidad que aún hay muchos productos importados en las góndolas compitiendo con la producción local y quedan muchísimas autorizaciones de importación firmadas en el último trimestre de 2019.

«Le vamos a pedir a los gremios que nos acompañen en el pedido que formularemos al Ejecutivo sobre las licencias automáticas para las importaciones. No queremos volver a tener importaciones bobas que abran el mercado interno y nos dejen afuera otra vez. También queremos que se sumen al reclamo de baja de la tasa de interés, porque son agobiantes e imposibles de pagar».

«Este es el futuro de un acuerdo programático con el movimiento obrero que vamos a seguir pensando y trabajando. Debemos entender que hay un solo camino, trabajar junto a la sociedad para empezar a pensar un país a 20 años», instó el dirigente en el final de su exposición.

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