Bolivia: el golpe del litio

Una mirada sobre las verdaderas razones del golpe de estado que desalojó a Evo Morales de la presidencia y cómo afecta al resto del continente

Opinión por Marcelo Bartolomé

El horror que por estas horas vive el pueblo boliviano es indescriptible. La violencia generalizada y sin control parte de las huestes del Comité Cívico de Santa Cruz, cuyo líder Luis Camacho fue el gestor e impulsor del golpe de estado que desalojó a Evo Morales de la presidencia, asusta y preocupa.

Es una violencia cargada de odio, racismo, xenofobia y venganza. La Media Luna del oriente boliviano, integrada por ese departamento y los de Pando, Tarija y Beni, cuya población es de origen mayoritariamente europeo y mestiza, nunca se sintió parte de la Bolivia profunda, cuya población mayoritaria es indígena, originaria, étnicamente múltiple.

Ese sector tiene una base social que, sin decirlo, promueve una especie de separatismo. El último comunicado del Comité Cívico santacruceño habla de foma separada de Santa Cruz y Bolivia (en ese orden), un enunciado tácito que reafirma la postura de la media luna respecto de lo que consideran «el resto» de Bolivia.

Por supuesto, Camacho solo no fue el promotor y organizador del golpe de estado. Conto con el respaldo explícito de Estados Unidos (político y financiero) y de la OEA manejada por un hombre que creció políticamente al calor del Frente Amplio uruguayo (fue canciller de Jose «Pepe» Mujica). Desde 2015 es secretario general del organismo. Hablamos de Luis Almagro.

Desde el momento en que asumió el cargo parece haber olvidado su pasado y se recostó sin tapujos en los dictados de los Estados unidos, país que siempre manejó a la OEA a su absoluto antojo.

Y datos e informaciones que hasta el momento no han sido debidamente certificadas pero que abren una enorme sospecha de complicidad del gobierno argentino a través del gobernador de Jujuy Gerardo Morales. Hace casi dos meses Luis Camacho estuvo con Morales en Purmamarca. ¿Para qué? ¿Con qué intenciones? Es algo que aún habrá que investigar y confirmar antes de abrir juicios. Pero las sospechas están.

Sin embargo hay una razon mucho más de fondo y sólida que explica la razon del golpe de estado contra Evo Morales y que no esta basada en los datos anteriores sino en otros que tienen su significado en dinero y negocios. Se trata del litio, ni siquiera el gas. El litio.

Las mayores reservas de ese mineral estratégico para modificar la matriz energética a nivel mundial e ir desplazando paulatinamente los combustibles fósiles, estan en Bolivia.

A comienzos de este año, Evo había rubricado sendos acuerdos con Alemania y China para construir e instalar en Bolivia dos plantas de última generación para la extracción y manufacturación del litio para la fabricación de baterias de diferente porte, desde celulares, notebooks, netbooks hasta vehículos eléctricos, extremos estos de una amplia gama de productos.

Estados Unidos ha tenido siempre en la mira esas reservas de litio de Bolivia. Necesita el litio para su manufacturación y no depender de la importación. La aparición de Alemania pero sobre todo de China en Bolivia para financiar la producción masiva de litio precipitó las cosas.

Su guerra comercial con Pekin puso a Estados Unidos con la guardia alta. Y el desalojo del poder de Evo Morales con la complicidad de los sectores más reaccionarios de Bolivia era el primer paso para poder acceder a ese recurso estratégico.

Desde el referéndum para su re-reelección (que Evo pierde sospechosamente) hasta las propias elecciones, fueron intervenidas por Estados Unidos para crear un clima de debilidad e inestabilidad sobre la figura presidencial que permitiera avanzar sobre el objetivo final.

Consumado el golpe, los medios enfocan sus informes en la violencia ancestral que sacude a Bolivia desde sus orígenes. Que no es menor porque el salvajismo con que se persigue a todo lo que tenga vinculación directa o indirecta con Evo y el MAS es de proporciones nunca vistas desde hace mucho tiempo.

Pero debemos tener en claro que históricamente los golpes de estado en los que participan los EE.UU. no tiene como razón de ser el desalojo de un gobernante. Siempre, absolutamente siempre hay intereses de orden económico.

El litio en Bolivia. El petróleo de la Cuenca del Orinoco de Venezuela, las mayores reservas del mundo de petróleo no fluído. El yacimiento de petróleo de Brasil descubierto a mediados de la década pasada en medio del Atlántico sobre su plataforma continental. Son esos los objetivos, más que los gobernantes.

Y en Argentina está Vaca Muerta, la joya de la abuela. El mayor yacimiento del mundo de petróelo y gas no convecional al que todos quieren sacarle tajada. Sin contar el existente sobre la plataforma continental submarina del país, que es negociado a precio vil por el gobierno de Cambiemos con Gran Bretaña en el marco del conflicto por las Malvinas.

Alerta es la palabra que se impone en esta hora. Ojos bien abiertos para no quedar atrapados en la superficialidad de la difusión mediática. Y capacidad de comprensión para entender que hoy todo el continente corre peligro. Nosotros somos parte de el. Y el peligro tambien corre para nosotros.

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