Los residentes de Beirut lidiaban hoy con la enorme devastación provocada por una potente explosión registrada ayer en el puerto de la capital del Líbano, que causó más de 100 muertos y unos 4.000 heridos y dejó calles repletas de vidrios y escombros.

El humo todavía seguía saliendo hoy de la zona portuaria, donde se formaron montañas de granos por la destrucción de varios silos rodeados de hangares que también quedaron completamente derruidos.

Gran parte del centro de la ciudad de más de 1 millón de habitantes quedó sembrada de escombros, vidrios que cayeron desde las dañadas fachadas de edificios y numerosos vehículos dañados.

El secretario general de la Cruz Roja Libanesa, George Kettneh, dijo hoy que más de 100 personas murieron y unas 4.000 resultaron heridas.

El número de víctimas mortales podría seguir aumentando debido a la gravedad de muchos de los heridos, agregó, según informó la agencia de noticias DPA.

Explosión en El Líbano, REUTERS

Las autoridades libanesas dijeron que servicios de emergencias aún buscaban a unos 100 desaparecidos entre los escombros.

Los hospitales de la ciudad, varios de ellos fuertemente dañados por la explosión, se encontraban hacinados, también con pacientes de coronavirus, cuyos contagios se dispararon en este país en el que se impuso el confinamiento de la población.

Videos que circulan en redes sociales muestran una explosión y una gran columna de humo, previas a una segunda deflagración de un cargamento 2.750 toneladas de nitrato de amonio sin custodiar, que ha causado enormes daños materiales en los alrededores y llegó a escucharse en las ciudades de Tiro y Sidón, distantes a 75 y 44 kilómetros respectivamente.

La Organización del Tratado de Prohibición Completa de Ensayos Nucleares (CTBTO, por sus siglas en inglés) se encuentra ya analizando los datos de la gran explosión, informó hoy en Viena Gill Tudor, portavoz de este organismo del sistema de Naciones Unidas con sede en la capital austríaca, informó la agencia de noticias EFE.

La explosión tendrá importantes consecuencias económicas puesto que la destrucción del principal puerto del país dificultará el suministro de alimentos en el futuro, lo que se suma a la crisis financiera y a la hiperinflación en el país, que pasa por su peor crisis económica desde el final de la guerra civil (1975-1990).

El Consejo Supremo de Defensa libanés decretó ayer Beirut como «zona catastrófica».

El primer ministro libanés, Hassan Diab, decretó hoy como jornada de luto nacional en homenaje a las víctimas y pidió ayuda a todos los países y «amigos del Líbano» y aseguró que los libaneses están «lidiando con una auténtica catástrofe», que además de haber destrozado el puerto, deja calles, edificios y plazas en ruinas en toda la ciudad.

Explosión en Líbano, Beirut, REUTERS

No quedó claro el origen de la explosión, y el Gobierno anunció ayer la creación de una comisión para investigarlo y para encontrar a cualquier eventual responsable.

El ministro del Interior, Mohammed Fahmi, dijo a una canal de TV local que al parecer fue causada por la detonación de más de 2.700 toneladas de nitrato de amonio que estaban almacenadas en un depósito desde que habían sido confiscadas a un barco de carga en 2013.

Países Bajos y Francia ya tienen equipos de trabajadores humanitarios en Beirut.

La ministra de Cooperación al Desarrollo de Países Bajos, Sigrid Kaag, dijo que 67 trabajadores de su país, incluidos médicos y enfermeros, ya se encuentran en la capital libanesa y «tienen una experiencia especial en búsqueda de supervivientes».

Fuentes de la Presidencia francesa, en tanto, informaron del envío de dos aeronaves, con 55 personas, 15 toneladas de material, y una unidad sanitaria móvil que permite atender a 500 heridos.

Rusia anunció el envío de cinco aviones con médicos, rescatistas y equipos sanitarios que estarán equipados con medios de protección contra la Covid-19 y tendrán a su disposición un laboratorio móvil para hacer pruebas de coronavirus en el lugar.

La República Checa puso a disposición de las autoridades libanesas un equipo de 37 especialistas de su unidad de rescate y rastreo urbano (USAR) y Grecia envió un primer avión transportando una Unidad Especial de Desastres (EMAK) que incluye doce rescatistas, un perro rastreador, dos vehículos y equipamiento.

La Unión Europea (UE) mostró su solidaridad con el pueblo libanés y se declaró preparada para dar su asistencia al país a través del alto representante para la Política Exterior, Josep Borrell, y el presidente del Consejo Europeo, Charles Michel.

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