Lejos de realizar las actividades que debería llevar adelante, relacionadas con el control del comportamiento del gobierno sobre presuntos hechos de corrupción o incompatibles con la función pública, la Oficina Anticorrupción que comanda Laura Alonso gasta el dinero en salarios altísimos y para viajes y armado de congresos poco específicos.

Mientras el brutal ajuste en las empresas y orgnaismos del estado continúa sin paúsa, el presupuesto de la OA que en 2018 estaba en los 68 millones tuvo un incremento del 50% para alcanzar los 102 millones para el año en curso.

Pero la particularidad es que el dinero supuestamente destinado a inspecciones a organismos púbicos y privados se dirige casi en su totalidad al pago de salarios.

De acuerdo con una investigación públicada este fin de semana, de los 33 millones de pesos extra alcanzados en el presupuesto 2019 la mayor parte se dirige al ítem «gastos en personal». Los sueldos de la OA representan el 83% del presupuesto de un equipo compuesto por 72 profesionales, 12 asistentes técnicos y 33 empleados administrativos.

Laurita no quiso contestar preguntas argumentando que estaba en una actividad en el exterior, aunque luego se supo que «está de licencia por razones personales»

De todos modos, argumentación de la OA es que en este 2019 se les asignó la tarea de «insertar el país en el mundo» a través del decreto firmado por Macri que puso en marcha el «Plan Nacional Anticorrupción».

En ese marco se destinan al organismo unos 2 millones de pesos más para viajes, armar congresos y «dar una imagen de una Argentina confiable». «Laurita» ya se hizo 14 viajes, al menos declarados.

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