Con el aval explípicito del FMI, el titular del Banco Central, Guido Sandleris, anunció que seguirá con la política de tasas elevadas -que facilita la bicicleta financiera- hasta después de las primarias de agosto.

El Banco Central dispuso que evaluará cualquier cambio en las tasas recién cuando se comunique el próximo dato de inflación, correspondiente a julio, el 15 de agosto.

Mientras tanto, aseguró que la tasa de interés de las Letras de Liquidez (Leliq) no bajará del 58 por ciento. El FMI respaldó las medidas y destacó que los cambios asegurarán “un camino continuo de disminución de la inflación y un buen funcionamiento del sistema financiero”.

Sin embargo, otra lectura más realista indica que la evolución del dólar es una bomba que explotará o no cuando se sepan los resultados de la PASO del 11 de agosto.

La hipótesis más probable es que si el oficialismo se impone en esa elección habrá un dólar planchado artificialmente hasta las elecciones de octubre. Pero si los resultados son adversos, es muy posible que la moneda norteamericana arrance el lunes siguiente con una alta cotización que nadie, al menos por ahora, se atreve a pronosticar.

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