El presidente de Brasil, Jair Bolsonaro y su ministro de Economía, Paulo Guedes, revelaron durante su breve paso por Argentina que analizan junto a Mauricio Macri la creación de una moneda común para ambos países que se podría llamar «peso real», con el objetivo de alinear las políticas macroeconómicas y atenuar el impacto de eventuales devaluaciones. Sin embargo, desde el Banco Central de Brasil negaron que esto vaya a ocurrir en el corto plazo.

Lo cierto es que esta iniciativa, que tiene mas de electoralista que de realidad y difícilmente vea la luz algún día.

«Lanzar la moneda común sin antes tener mínimas condiciones de coordinación macroeconómica entre ambos países, habla a las claras de la irresponsabilidad de este anuncio», Alejandro Robba.

Según trascendió, las negociaciones entre ambos países habían comenzado a mediados de abril en Washington. Fuentes del Ministerio de Hacienda que conduce Nicolás Dujovne confiaron que la intención de crear una moneda común es real y no descartaron sumar a Uruguay, Paraguay e incluso a Venezuela, si se produjera la salida del presidente Nicolás Maduro.

Alejandro Robba, Coordinador-Vicedecano de la Licenciatura en Economía de la Universidad Nacional de Moreno

Consultado por este medio, el economista y ex subsecretario de Coordinación Económica, Alejandro Roba explicó que «tanto Macri como Bolsonaro no han hecho nada por fortalecer el Mercosur, en decir por ampliar los lazos comerciales y productivos entre los países socios. Es mas, el comercio bilateral en mayo, cayó un 5,8% respecto al mismo mes del 2018. A su vez, de lo único que hablan ambos presidentes es de llegar a un acuerdo de libre comercio con la Unión Europea, que los propios presidentes de esa región ya avisaron que no están dispuestos a firmar. Por lo tanto, si no se ha conformado todavia un mercado comun fuerte y estable, si solo se piensa en tratados de libre comercio extrazona, la llegada de una moneda comun es una quimera, que tiene mas de anuncio de campaña que de realidad».

De acuerdo a voceros de la cartera de Hacienda «la idea es hablar de una integración monetaria, como como ocurrió en Europa» y reconocieron: «Esto lo comenzamos a hablar cuando nos reunimos en Estados Unidos, en abril. Luego intercambiamos un par de mensajes y un viernes, Dujovne viajó específicamente a Río de Janeiro para conversar de este tema».

«El ejemplo es justamente la Unión Europea -sostuvo Robba-, cuya moneda común -el Euro- llegó despues de décadas de contrucción paciente y no sin muchos obstáculos. Desde el Tratado de Roma de 1957, pasando por la creación de la Unión Europea en 1993, la llegada de la moneda comun, recién apareció en 1999. Finalmente, en la relación bilateral con Brasil se intentó en 2010, el comercio con monedas locales, es decir entre el peso y el real y fue un gran fracaso, en particular no se avanzó en como se tratarían los saldos (deficitarios/superavitarios)».

De todas maneras, un proyecto así tendría que pasar por los parlamentos de los dos países, por lo cual conllevaría una serie de cuestiones burocráticas que implicaría que el acuerdo no se cristalice de inmediato sino a largo plazo.

Para Robba, «Lanzar la moneda común sin antes tener mínimas condiciones de coordinación macroeconómica entre ambos países, habla a las claras de la irresponsabilidad de este anuncio».

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