Maurucio Macri y el titular de Boca, Daniel "Tano" Angelici

No es un secreto que al presidente Macri le molestan sobremanera los jueces que entorpecen sus negocios o que con sus fallos ponen en tela de juicio las acciones de su gobierno o las opiniones que emite en torno de casos de alta repercusión mediática.

Pero no es solo mediante afirmaciones públicas la manera en la que el gobierno macrista influye en las decisiones judiciales y el comportamiento de los magistrados. Hay nombres y apellidos que trabajan las 24 horas del día para alinear a la justicia con los designios de Balcarce 50

El ex camarista Eduardo Ballesteros ya sintió los rigores de esas operaciones y el próximo en la lista es el juez federal Daniel Rafecas, a quien podría seguirlo su colega Canicoba Corral.

Otro que estaba en la cuerda floja era el juez federal Ariel Lijo, a quien se le estaba por iniciar un jury en el Consejo de la Magistratura. Sin embargo en las últimas horas su suerte cambió.

El presidente de Boca Juniors Daniel Angelici es el principal operador político en el ámbito judicial en favor del macrismo. Y en la misma línea opera el titular de la AFI, Gustavo Arribas. Ambos reportan directamente al presidente Mauricio Macri.

Lijo es el juez que tiene en sus manos la causa por la deuda del Correo Argentino con el estado que involucra de manera directa al presidente y a sus negocios y empresas familiares. Y su hermano Alfredo es uno de los abogados con mayor llegada e influencia en los pasillos de Comodoro Py, en donde todos lo conocen como Freddy, a secas.

Angelici, Arribas, Macri y el ministro de Justicia Germán Garavano compartieron hace un par de semanas una reunión en la propia Casa de Gobierno horas antes de que el Consejo de la Magistratura sellara la destitución de Freiler. Y en ese encuentro, Angelici se encargo de llevar adelante la gestión pedida por el propio juez para intentar mejorar su situación.

«Lo conozco hace muchos años, es un buen juez y siempre jugo bien» dijo Angelici a sus interlocutores. Macri quería asegurarse de que Lijo sea capaz de frenar o congelar la causa por el correo que es la que más le preocupa.  Esa era la moneda de cambio para evitar su jury.

Después de esa reunión, se postergó sin fecha la audiencia del consejo para armar la acusación contra Lijo. Dos llamados telefónicos, uno de ellos hecho por el propio Angelici, que a estas alturas opera casi como si fuera la voz del presidente, bastaron para salvar a Lijo de lo que hubiera sido su salida directa de Poder Judicial.

Queda por verse cómo se comportará el juez con la causa por el correo. Con los antecedentes que tiene y que lo muestran como complaciente con el poder para salvar sus ropas, podemos aventurar que cumplirá al pie de la letra con el pedido presidencial.

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