Este lunes se transformó en una jornada de profunda preocupación en Esquel, a partir de la orden del juez Guido Otranto de realizar un allanamiento en la Lof de Resistencia de Cushamen, donde se vio por última vez con vida a Santiago Maldonado.
La medida fue informada a los familiares de Santiago y a sus defensores apenas minutos antes de que se concretara pero lo llamativo y preocupante es que el juez no autorizó el ingreso de ninguno de ellos ni de los abogados de la familia para observar las alternativas del operativo que ahora podría ser denunciado por improcedente ya que no hay testigos de la causa que supervisen las tareas.
Otranto argumentó que el allanamiento y rastrillaje se realiza para tratar de encontrar la mochila y los celulares de Santiago Maldonado. Pero la explicación resulta inverosímil ya que han pasado 48 días desde la desaparición forzada del joven y no aparece probable que ambos objetos personales aún permanezcan en el lugar.
A partir de ahí se incrementaron claramente las sospechas sobre la posibilidad de que con esa maniobra se intente “plantar” pistas o pruebas falsas para tratar de sustentar la nueva teoría de gobierno, que ahora dice que es probable que Santiago se haya ahogado en el río Chubut. Un río que, a la altura del lugar donde fue desaparecido, tiene menos de medio metro de profundidad.
Sergio, el hermano de Santiago, fue claro al respecto cuando esta mañana afirmó que su principal temor es que “tiren el cuerpo de Santiago en ese lugar”, ante la prohibición del juez Otranto para que esté presente junto a sus abogados durante el allanamiento.
Pasado el mediodía se sumó otro elemento que aumentó el nivel de sospechas cuando se conoció que la policía detuvo a Elizabeth Loncopan, integrante de la comunidad Cushamen sin que informara debidamente la razón o la causa de su detención.
Finalmente, con la medida sorpresiva del juez Otranto, se impidió que hoy tal como estaba previsto con anterioridad, prestaran declaración tres integrantes de la comunidad, fundamentales en la causa ya que podrían haber complicado de manera categórica a los gendarmes que participaron del operativo que terminó con la desaparición de Santiago Maldonado






































