Así está el frente de la vivienda adonde deberían trasladar a Milagro Sala. Medidas de seguridad y control nunca vistas en democracia

Más de 20 días después de vencido el plazo dado por la Comisión Interamericana de Derechos Humanos, el gobierno de Jujuy se dignó a destrabar el traslado de Milagro Sala desde la cárcel de Alto Comedero, donde estuvo casi 600 días presa de manera injusta e ilegal, hasta una vivienda en el barrio La Ciénaga donde cumplirá con un arresto que en los papeles no es domiciliario dado que nunca vivió en ese lugar ni figura como su domicilio de residencia.

Milagro Sala residirá de ahora en adelante en una vivienda en la que las fuerzas de seguridad de la provincia montaron un desproporcionado operativo de seguridad alrededor de la casa y el predio.

Este era el momento en que la líder de la Tupac Amaru llegaba a la casa adonde residirá desde ahora bajo un inédito e innecesario operativo de seguridad

En ese sitio, el gobierno represor de Gerardo Morales en connivencia con un Poder Judicial absolutamente sumiso a sus deseos, instaló un sistema de cámaras de seguridad para cubrir 360 grados las 24 horas, iluminación y alambrados perimetrales para reforzar muros.

Además de colocársele dos tobilleras electrónicas de distintas compañías telefónicas, por si una llega a fallar, Sala podrá recibir visitas en forma restringida: sólo martes, jueves y sábados, de 7 a 19, no más de cuatro personas a la vez.

La custodia permanente en el lugar la hará Gendarmería Nacional, con quince agentes, y la policía provincial colaborará con presencia en los alrededores.

Ni los genocidas condenados por delitos de lesa humanidad en la Argentina son tratados como lo es Milagro Sala, en manos de la justicia y el gobierno jujeños que han transformado a la provincia en un territorio liberado donde el estado de derecho brilla por su absoluta ausencia.

Argentina tiene en este momento 145 detenidos por crímenes de lesa humanidad en sus domicilios particulares. El monitoreo de las domiciliarias está a cargo de la Dirección de Control y Asistencia de Ejecución Penal.

Pero ninguno de esos detenidos tiene cámaras de seguridad, que son entendidas como un sistema violatorio de las garantías individuales; no tienen custodia perimetral de fuerzas de seguridad alguna; no tienen restricciones de horarios ni de número de visitas y sólo uno de los 145 detenidos de lesa humanidad tiene un gendarme (uno solo y no un dispositivo militar como en este caso) parado en la puerta de la casa, y eso porque ha violado el beneficio en una oportunidad.

Este es el gobierno del diálogo y la convivencia, del respeto por las libertades individuales, de la República como institución suprema, el de la justicia independiente, el de la revolución de la alegría. El estado que Macri y Morales entienden como el necesario para “cambiar al país”. Un estado que, en realidad, nos ha hecho retroceder nada menos que 41 años.

1 Comentario

Dejar una respuesta

Please enter your comment!
Please enter your name here