Alberto Fernández ya está en México en el marco de su primer viaje al exterior como presidente electo. Lo aguardó en el aeropuerto mexicano el secretario de Asuntos Latinoamericanos de la cancillería mexicana, Maximiliano Reyes Zúñiga, con una réplica de la camiseta y de la pelota con la que la selección argentina ganó en el Estadio Azteca el mundial en 1986 como obsequio.

El objetivo central de este es la reunión que mantendrá el lunes en el Palacio Nacional con el mandatario mexicano, Andrés López Obrador y el mismo día mantendrá un encuentro con empresarios, entre los que estará el magnate Carlos Slim

El encuentro con el mandatario mexicano se venía gestando desde antes de las elecciones pero AMLO prefirió demorarlo hasta después del comicio según sus asesores, para guardar las formas diplomáticas.

Con este viaje, e presidente electo enviará señales en diferentes direcciones. Una, obvia, a Brasil. Tradicional primer destino de los presidentes argentinos -y viceversa-, Fernández lo pasó por alto porque la relación con Jair Bolsonaro va de mal en peor. El brasileño fue de los pocos presidentes que no lo felicitó por el triunfo, furioso por su militancia a favor de la libertad de Lula.

Junto a Fernández viajaron su pareja Fabiola Yáñez, Felipe Solá, casi seguro canciller de su inminente gobierno, Cecilia Todesca, Miguel Cuberos y su vocero Juan Pablo Biondi.

Fernández ya conocía a Maximiliano Reyes porque lo fue a visitar a sus oficinas de San Telmo la semana pasada, donde terminaron de confirmar el viaje. Alberto Fernández quería encontrarse con López Obrador desde la campaña

La continuidad de ambos países en el Grupo de Lima y la posición hacia Venezuela serán algunos de los temas importantes que tendrán para conversar. Fernández manifestó en la campaña sus diferencias con la línea mantenida por Mauricio Macri, muy a tono con los deseos de Washington. 

El otro tema importante ocurrirá a partir del viernes de la semana próxima cuando se reuna en Buenos Aires el Segundo Encuentro del Grupo de Puebla, en Buenos Aires, al que también asisistirá Fernandez.

Se trata de un agrupamiento de líderes progresistas que en un momento de convulsión regional y de crisis de los modelos neoliberales, le permitirá al flamante presidente electo dar los pasos iniciales en su idea de recuperar aquella idea de integración que hace no mucho sirvió para crear organismos como la Unasur y la Celac, hoy abandonados.

Como le pasa a Alberto Fernández, a López Obrador le disgusta la postura del Grupo de Lima sobre Venezuela. De hecho, México dejó de asistir a los encuentros de ese grupo desde enero pasado.

AMLO defiende a rajatabla el principio de no injerencia en los asuntos internos de otros países y plantea el diálogo como la salida al conflicto venezolano. El presidente electo de Argentina coincide plenamente con esa idea. Ambos se niegan a calificar al gobierno de Nicolás Maduro como una dictadura, como presiona el Departamento de Estado.

Ya hay confirmados unos 25 participantes para el evento que se realizará el 8, 9 y 10 de noviembre en el Hotel Emperador. Entre quienes viajarán están ex presidentes como Dilma Rousseff, Fernando Lugo, Ernesto Samper y Leonel Fernández, y se espera que también pueda hacerlo el vicepresidente boliviano Alvaro García Linera.

Los integrantes del Grupo de Puebla mantienen un activo chat de WhatsApp en el que discuten todos los temas de política regional y les permite sacar comunicados sobre los temas de actualidad. Así, fueron de los primeros en salir a reconocer el triunfo electoral de Evo Morales. 

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