Un análisis pormenorizado del Centro de Economía Política Argentina (CEPA) pone sobre la mesa todos los números centrales de la economía macrista y deja en claro el grado de destrucción del país, provocado de manera premeditada y deliberada por el gobierno de Macri.

Una apretada síntesis demuestra que en tres años el macrismo destrozó todos los índices económicos. 2018 y 2019 fueron los peores años. La inflación no se detiene. El primer cuatrimestre de 2019 ya acumula un 15,6% y un 55,8% anual.

Desde la llegada de Macri al gobierno los precios aumentaron 210%. El empleo se destruyó, la actividad económica va en picada, los salarios acumulan 17 meses de caída ininterrumpida, la pobreza llegó al 32% y se desplomó el consumo. La llegada del FMI empeoró la situación.

A contramano de los pronósticos sobre el “shock” de confianza que implicaba la llegada del Fondo Monetario Internacional (FMI) como prestamista y garante del curso de la actual administración, 2018 y 2019 fueron los peores años de gestión. 

Una de las variables que más complica a la actual administración es la inflación. A pesar de que el Presidente pidió evaluar su gobierno por la pericia en el control de los precios, desde que asumió, los precios acumulan aproximadamente un 210% de aumento.

Los últimos dos años, marcados por la presencia del FMI y la política de no intervención en el mercado cambiario, fueron los más alarmantes en términos de inflacionarios: 2018 cerró con una inflación anual acumulada de 47,6% y el primer cuatrimestre de 2019 ya acumula un 15,6% y un 55,8% anual.

Los cambios en los patrones de consumo muestran el empeoramiento de las condiciones de vida de la población más vulnerable en insumos básicos como la reducción del consumo de leche, carne y medicamentos, en sintonía con los recientes aumentos de los niveles de pobreza e indigencia: 32% y 6,7% respectivamente.

La relación deuda pública – PBI antes de su arribo era del 57% (considerando que Cambiemos ya había incrementado el endeudamiento con las emisiones de 2016 y 2017) y en la actualidad está cercana al 90%. Sí resulta llamativa la evolución del riesgo país.

Lejos de concretarse el voto de confianza de los inversores, el riesgo país trepó de 489 a 917 casi duplicando los niveles. La ausencia de la lluvia de inversiones se combinó con una caída sistemática de la actividad económica. 

En materia salarial, durante el primer año de gestión hubo una pérdida importante de poder adquisitivo, durante 2017 los salarios se recuperaron levemente respecto de la pérdida del año anterior, pero durante 2018 y 2019 la pérdida de poder adquisitivo fue constante y pronunciada .

Las dificultades que atraviesa la actividad productiva impacta también en los niveles de empleo. Según el relevamiento de CEPA, en el trimestre enero-marzo de 2019 los despidos y suspensiones ascienden a 19.882 casos, una cantidad sensiblemente mayor al mismo período del año anterior, que sumaron 14.068 casos.

Los jubilados y jubiladas son de las más afectadas por las políticas de “achicamiento del gasto”, que afectó sus ingresos y eliminó derechos como el acceso a la moratoria previsional para los trabajadores y trabajadoras del mercado de trabajo no registrado, en un país donde el 34% de la población económicamente activa trabaja sin aportes.

Aún con mayor intensidad afecta esta decisión a las mujeres, ya que en su caso el empleo no registrado asciende a 37% y muchas dedicaron gran parte de su vida a la realización del trabajo doméstico no remunerado en los hogares.

Un verdadero desastre económico con el que deberá lidiar el próximo gobierno, en un contexto internacional adverso.

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