Tras los 10 despidos ocurridos a principios de mayo, y luego de una audiencia el martes a la mañana, el dueño de Alijor, Benjamín Biderman, decidió cerrar la planta y no permitió el ingreso de los 250 trabajadores con el fin de amedrentar a los despedidos en lucha y disciplinar a los que todavía conservan su puesto.

Desde el sindicato de Alimentación filial Buenos Aires, cuyo referente máximo es Rodolfo Daer, informaron que la planta de Garín se encuentra cerrada sin motivo alguno. El gremio denuncia que se está realizando un lockout patronal y formuló las denuncias pertinentes ante la Justicia y la Secretaría de Trabajo.

Miembros del Consejo Directivo del STIA se encuentran en la planta para brindar su apoyo a la Comisión Interna y definir el plan de lucha para conseguir la reapertura de la fábrica y defender los puestos de trabajo.

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