«Estás desorientao y no sabes, que trole hay que tomar, para seguir». Así comienza un recordado y exitoso tango de Aníbal Troilo y Cátulo Castillo escrito hace casi 7 décadas y que representa claramente el estado del gobierno de Cambiemos en general y del presidente Mauricio Macri en particular, frente al caos en el que han sumido a la economía desde el mismo día en que asumieron el poder, poco mas de tres años atrás.
Y hoy los números más duros del mercado financiero no han hecho otra cosa que poner una vez más contra las cuerdas a un gobierno que sólo cuenta con el dinero del FMI para financiarse y pagar deuda porque las demás variables económicas están absolutamente descontroladas.
Mientras por la mañana el presidente Macri hablaba por una emisora de Vendado Tuerto (Santa Fe) echándole otra vez la culpa al kirchnerismo, el dólar, las tasas, los bonos argentinos en el exterior y el riesgo país construían un escenario que pone a la Argentina una vez más, como en los finales del 2001, al borde del abismo.
Al final del día el panorama es altamente preocupante. El dólar, al que Dujovne y sus secuaces se jactaban de tener controlado, saltó más de un 3 por ciento alcanzando 45 pesos mientras que la versión mayorista marcó un nuevo récord nominal histórico al quedar en 43,95.
Los activos argentinos en el exterior y los títulos nominados en dólares, como los Bonar 2024, sufrieron un verdadero desplome del 6,2%, y ya rinde casi 20% anual. A la par, la bolsa porteña derrapó casi 4%, y borró así las leves ganancias anuales en pesos, mientras que las acciones argentinas en Wall Street se hundieron hasta 13,7%.
Las caídas obedecen no solo al frente interno sino también a las decisiones de los inversores que deciden irse de esos activos antes de que todo estalle por el aire.
Los analistas financieros destacan las fuertes e indiscriminadas ventas de activos argentinos, principalmente del exterior, lo que impulsa al riesgo país, a raíz de las preocupaciones económicas y la extrema incertidumbre política
Todo este combo hizo, al mismo tiempo, que el índice de riesgo país aumentara en una sola jornada un 12 por ciento ubicándose en 966 puntos básicos, muy cerca de romper la barrera de los 1.000 puntos.
La expectativa inflacionaria supera su techo día tras día lo que pone en situación de absoluta inutilidad al supuesto programa de control de precios de alimentos básicos anunciado por los adláteres presidenciales una semana atrás. Y es porque cuando sube el dólar suben también todos los insumos, comodities y materias primas con los que se elaboran, licuando así el magro ingreso de los argentinos.
En suma, un miércoles que no hizo otra cosa que presagiar un futuro cercano con mayores y más profundas dificultades que puede terminar con un estallido económico y social de proporciones incalculables.





































