INDUSTRIA A MEDIA MÁQUINA
La capacidad instalada vuelve a diplomarse.

En noviembre volvió a crecer el porcentaje de maquinarias fabriles en desuso. El indicador que publica el Indec a través del informe Utilización de la Capacidad Instalada en la Industria (UCII) registró su séptimo mes consecutivo de deterioro en la comparación interanual, una saga de contracción del empleo de recursos que comenzó en mayo, con el primer golpe que dio la crisis causada por el rojo de cuenta corriente externa. En el anteúltimo mes del año, el promedio de la industria utilizó el 63,3% de sus instalaciones. Fue el peor noviembre desde el 2002. El 2019 arrancó con un escenario no muy amigable para el universo productivo, con tasas de interés por las nubes en términos reales y dólar planchado.

Los datos de noviembre de la actividad económica en general y los de la actividad industrial en particular confirmaron un panorama complicado para el último trimestre del año. Octubre, en cambio, había generado algunas ilusiones acerca de que la recesión había llegado a tocar su piso. Por caso, el EMAE había dado una mejora de 0,9% intermensual y la actividad industrial había desacelerado su caída desde números de dos cifras hasta 6,8%.

El salto en el desuso de maquinaria fabril revela la magnitud de la crisis industrial

Noviembre rompió con esas pequeñas euforias y parece confirmar que la recesión será un poco más larga. Finalmente la actividad industrial medida por el Indec volvió a tener una caída de dos cifras y hubo impacto sobre el uso de capacidad instalada del sector. A la vez, ese último dato va de la mano con la caída de 24,9% que registró la inversión productiva, según el relevamiento del Instituto de Trabajo y Economía de la Fundación Germán Abdala (ITE-FGA). Y es que si las fábricas tienen la mitad de las máquinas con una lona encima, como sucede con la metalmecánica, la automotriz, caucho y plástico y la textil, difícilmente se encuentren motivadas a comprar nuevos bienes de capital.

El director del Centro de Estudios de la UIA, Pablo Dragún, afirmó: “Esperábamos que noviembre fuera peor que octubre pero no tanto. Se magnificó lo que se venía observando en todos los sectores. Es una caída muy generalizada y ocurre porque se ajustó muchísimo sobre la demanda interna, junto con las altísimas tasas de interés por el apretón monetario. El consumo está muy reprimido. Las exportaciones no son lo suficientemente significativas y no están generalizadas entre los sectores. La que peor está es industria textil”.

Y agregó: “Y, de corto plazo, el primer trimestre va a ser muy parecido a este porque el primero del 2018 fue positivo en promedio, con las metálicas básicas, la automotriz y los minerales no metálicos creciendo al 10%. El primer trimestre va a estar mal, por lo que el arrastre estadístico para el resto del año va a dar un piso de una caída importante. Hay que ver cuándo pega la curva”.

El panorama luce desolador para la actividad productiva. Del dólar planchado con tasas de interés reales altísimas, es decir todos los ingredientes de una bicicleta financiera, a la megadevaluación de 110%. Y de la megadevaluación nuevamente al dólar calmo, con tasas de interés reales incluso más altas y un escenario de estabilidad precaria.

El economista Mariano Kestelboim reseñó en ese sentido: “Ahora asoma un modelo parecido al del 2017, aunque con la diferencia de que hoy la caída en la industria es más generalizada porque hay un racionamiento del crédito, con tasas prohibitivas. La baja de la tasa de interés de estos días es mínima y hoy está a niveles reales que no se vieron al menos en los últimos 30 años. Y el dólar perforó la banda inferior. La industria se hunde en plena burbuja financiera”.

print

Dejar una respuesta

Please enter your comment!
Please enter your name here