Un trabajador carobonífero de la mina de Río Turbio contó entre lágrimas que recibió el telegrama de despido después de 35 años en el yacimiento. «Dejamos los huesos aquí…y así nos pagan» afirmó el hombre en un dramático testimonio.
Su historia es la misma de miles de trabajadores en todo el país que ven cómo se destruyen sus vidas con un simple papel en el que les informan que ya no tienen más trabajo.
































