La operación del «financista del kirchnerismo misteriosamente muerto» en la vía pública tras denunciar supuestas operaciones oscuras durante el gobierno anterior terminó de caerse hoy con el archivo de la causa por “inexistencia de delito”. 

Así lo resolvió el juez Osvaldo Rappa luego de analizar las pruebas producidas en la pesquisa, entre ellas un examen toxicológico que arrojó resultado «negativo» sobre la presencia de alguna sustancia que pudiera haber causado el infarto que lo dejó sin vida.

En su dictamen previo a la decisión del juez, el fiscal Adrián Péres había opinado que la muerte del financista se había producido a raíz de los problemas que, desde hacía años, padecía.

Además, el fiscal había concluido que las lesiones y hematomas que presentaba el cadáver del financista se debían a «las acciones de reanimación» que habían sido realizadas luego de que cayera en la acera, cerca de la esquina de San Martín y Corrientes.

La operación comenzó casi en el mismo momento de su muerte ya pocos días antes se dijo que, presuntamente,  había hecho una presentación ante la Unidad de Información Financiera (UIF) en la que adelantaba que contaría hechos de corrupción vinculados con el gobierno del Frente para la Victoria.

Tras su fallecimiento su propio hijo, en un comportamiento vergonzoso, se subió a la maquinaria de la berreta operación asegurando que «papá tenía todos los papeles, papá sabía todo», pero nunca se supo que era lo que «papá» sabía.

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