El informe de la Universidad Católica Argentina sobre los niveles de pobreza en el país en el segundo semestre de 2016 contradice al divulgado por el INDEC en las últimas semanas al confirmar que 6 de cada 10 chicos de hasta 17 años –unos 7,6 millones de niños y adolescentes- no llega a cubrir algunas de sus seis necesidades básicas.
Para realizar el informe, que será divulgado este miércoles en su sede de Puerto Madero, la UCA desarrolló una metodología que permite medir el nivel de privaciones y que está basada en sistemas utilizados por las universidades de Oxford, Bristol y UNICEF.
Este método utiliza 6 indicadores que corresponden a derechos básicos de todas las personas como son la vivienda, la salud, el saneamiento, la alimentación, la educación, y el nivel de información.
Semanas atrás, la medición del Instituto Nacional de Estadística y Censos (INDEC) sobre el segundo semestre de 2016 arrojaba que el 45,8 % niños menores de 14 años viven en hogares con ingresos por debajo de la línea de pobreza, y que está medido sólo por los ingresos familiares.
El informe de la UCA, al tomar 5 indicadores básicos más, llega a la conclusión de que mas del 55 por ciento de los niños y jóvenes está en condiciones de absoluta pobreza.
De los seis factores que mide el estudio realizado por la UCA, la vivienda ocupa el primer lugar con el 25,2%, en una medición realizada en grados de hacinamiento; en tanto que la salud se ubica en segundo puesto con 22,7%, lo que implica que millones de niños carecen de las vacunas obligatorias y de los controles médicos correspondientes para garantizar su correcto desarrollo.
El tercer puesto lo ocupa el saneamiento (18,8%), es decir el escaso o nulo acceso al agua potable o a una red cloacal que permita verter los deshechos en lugares apropiados. Entre estas tres carencias, suman el 62,2 por ciento de los índices de privaciones.
Asimismo, el informe admite que “las brechas de desigualdad, con disparidades en su magnitud según la metodología de cálculo de la pobreza, se incrementaron entre 2010 y 2016. (…) Y se advierte un incremento de la brecha regresiva para los niños y niñas en el espacio informal de villas y asentamientos urbanos respecto de los espacios urbanos formales de nivel medio alto”.






































