Antes iban a dar la cara por lo menos. Los propios dirigentes salían a timbrear en muchos casos con puestas en escena prearmadas para no llevarse sorpresas. Era cuando aún había gente que les creía.
Pero la gente, el pueblo, ya no aguanta más ni se come el viaje de las propuestas y las promesas después de tantas mentiras. Sin embargo los cambiemitas insisten pero con otra modalidad: un puntero barrial manda a dos presuntos militantes a timbrear mientras los aguarda en la esquina. Pero ni eso les sale bien.






































