De nada sirvieron las amenazas del gobierno para amedrentar a los miles y miles de trabajadoras y trabajadores que este martes protagonizaron uno de los paros con movilización de mayor envergadura en la era Macri, para repudiar las políticas de hambre, miseria, desempleo y destrucción del país que viene aplicando el gobierno macrista desde el mismo día en que asumió .
Las columnas llegaron desde todos los puntos cardinales del conurbano bonaerense que se sumaron a las que ya estaban concentradas en diferentes puntos de acceso a la ciudad de Buenos Aires para luego marchar juntas a la histórica Plaza de Mayo donde tuvo lugar el acto central.
Todos los sectores afectados y en muchos casos destruidos por el gobierno de cambiemos estuvieron presentes en la marcha: trabajadores de la educación, la salud, metalúrgicos, mecánicos, choferes, camioneros, periodistas de medios públicos y privados, pequeños y medianos productores y empresarios, estatales nacionales, municipales y provinciales.Nadie quedo afuera de la enorme convocatoria.
El desmedido operativo de seguridad montado por la ministra Patricia Bullrich pretendió disuadir y evitar que la marcha fuera multitudinaria, pero la organización y conciencia de los propios trabajadores y trabajadoras evitó cualquier tipo de acto que pudiera darles justificativo para su accionar.
Solamente hubo algunos detenidos luego de un escrache a la sede de la banca Morgan, organizado por agrupaciones por fuera del paro y movilización y otros tantos durante una breve escaramuza entre manifestantes y uniformados que no derivó en mayores consecuencias.
La manifestación fue en orden y en paz, con una sola consigna por delante: que termine el proyecto neoliberal que sume en la pobreza e indigencia a millones de hombres, mujeres, niños y niñas en todo el país aplicando un drástico cambio en el manejo de la economía.





































