El Instituto Nacional de Estadísticas y Censos (INDEC) anunció que el nivel de pobreza alcanzó al 32% de los argentinos en el segundo semestre de 2018, con un dato aún mas alarmante: la tendencia va en alza para este 2019. En contraposición, la provincia gobernada por Alicia Kirchner solo subió en apenas un 0,2%.
El informe presentado por el INDEC posiciona en el extremo mas alto a los conglomerados de Corrientes, Concordia y Gran Resistencia con niveles superiores al 40%, y a la Ciudad Autónoma de Buenos Aires, Río Grande/Ushuaia, y Río Gallegos con los niveles inferiores.
La diferencia que marca la cuna del kirchnerismo es muy grande, sobre todo si se tiene en cuenta la discriminación en la asignación discrecional de fondos a la que el gobierno central somete a la región patagónica y en particular a dicha Provincia.
Mientras el promedio regional de la Patagonia tuvo un alza de pobreza del 4.6%, en Santa Cruz, solo subió en apenas un 0,2%. Así además, el distrito del sur, es uno de los tres con menor nivel de pobreza del país (18,6%) mantiéndose más de 14 puntos por debajo de la media nacional.







































El pensamiento neoliberal del “equipo” al servicio de las transnacionales de lo “negocios y las finanzas” guarda relación con el desguace del Estado, la negación de la Nación y la pérdida de los conceptos de Patria, Nación y Soberanía, términos que de hecho parecen haber desaparecido, caídos en el desuso en el lenguaje oficial y en los medios de prensa a su servicio; casi tanto como el uso de los símbolos nacionales, cuyo uso se va perdiendo.
Es más, en el marco del neoliberalismo hay quienes no comparten ni los conceptos ni las ideas de Patria, Nación ni Soberanía, considerándolos contrarios a la “libertad de empresa” y al “desarrollo del mundo de los negocios”.
El sistema tiene especial aversión hacia los habitantes de la Patagonia y por ello hace todo lo posible por expulsarlos. Son “testigos molestos” no ya de una invasión con fuerzas militarizadas, bandera y banda, sino de los “negocios” a que da lugar la entrega de tierras y recursos a “inversores” y “grupos de finanzas” internacionales. Son formas de expulsión el expulsarlos de sus trabajos, de restringirles el acceso a la energía (gas y electricidad, indepensables), entre otros “recursos” generados en la “política económica”.
De ahí sus acciones concretas. Entre otras, la paralización de las obras de la Ruta Nacional 40 entre Lago Cardiel y Tres Lagos, a fin de 2015, ante la falta de pago que fuera consecuencia de la congelación de fondos por parte de la administración Macri. Hasta ese momento se estaba trabajando.
En territorio de Santa Cruz, la ruta se extiende desde Punta Loyola, a 37 kilómetros de Río Gallegos, donde se unen el mar Argentino con la ría de Gallegos, hasta el límite con la provincia del Chubut, a lo largo de poco más de 1.000 kilómetros que, contra lo afirmado reiteradamente por los medios de comunicación masivos, se pavimentaron casi totalmente, salvo en el tramo que se extiende desde poco después de la salida sur de Gobernador Gregores hasta la altura del lago Cardiel-Estancia La Lucía, a unos 40 kilómetros hacia el norte de Tres Lagos.
Inexplicablemente (o no tanto, si se tiene en cuenta que sobre el perjuicio de muchos se generan negocios para pocos), la gestión Macri mantiene paralizadas imprescindibles obras viales, como la de la Ruta Nacional 40, la de mayor longitud en la República Argentina, ya que siguiendo prácticamente la línea de la Cordillera de los Andes, recorre 5301 kilómetros desde el extremo sur, Cabo Vírgenes (Santa Cruz) hasta el norte, en el límite con Bolivia en la ciudad de La Quiaca (Jujuy) siendo, de hecho, el equivalente de la mítica Ruta 66 (U.S. Route 66, The Mother Road of America) de los EE.UU. y es una de las de mayor atracción para los motociclistas del mundo entero. Es habitual encontrar a muchos –sobre todo motociclistas- que, procedentes de los países latinoamericanos, Europa, los EE.UU. y Australia, la recorren, sobre todo, en las provincias patagónicas.
Desde fines del año 2015, cuando tomara impulso la persecución penal contra Lázaro Baéz con relación a la empresa Austral Construcciones, S.A., las obras de pavimentación se encuentran paralizadas, tanto en la ruta nacional 40 como en la 288 que vincula Tres Lagos y la zona cordillerana con Comandante Luis Piedrabuena, Puerto Santa Cruz, el litoral atlántico y la ruta nacional 3, en el este provincial. Contemporáneamente, el “gobierno nacional” frenó toda la obra pública en la provincia de Santa Cruz, inclusive en las represas hidroeléctricas.
La paralización en obras viales afecta, incluso, aquellos tramos en los que se han realizado capas de pavimentación (muchos kilómetros, sobre todo en la ruta nacional 288), obras para los puentes y otras que se están perdiendo con el avance de la naturaleza sobre ellas.
Inexplicablemente, pese a la existencia de obradores, sin actividad desde fines de 2015; repletos de materiales, vehículos y maquinaria vial y otros elementos. Sin que desde el Estado nacional se haya realizado acción alguna, ni siquiera una presentación en sede judicial para continuar las obras aprovechando, incluso, materiales y vehículos existentes; elementos que siguen arruinándose sin uso, mantenimiento ni cuidado alguno. Solo se pusieron en uso algunas de esas máquinas, con motivo de los desastres viales causados por las inundaciones en la provincia del Chubut y en otro caso, llevando alguna a Tierra del Fuego. Se pudo hacer y es lo que correspondía ante la emergencia; pero también demuestra que si hasta entonces no se usaron y se dejaron en estado de abandono, es porque hubo intención de hacerlo así.
A Santa Cruz no se le asignan ni se entregan los recursos nacionales que le corresponden, imponiendo severidades a la población, fomentando su aislamiento.
Santa Cruz es la segunda provincia en extensión territorial de la República Argentina, tras la de Buenos Aires. Santa Cruz, con 243 943 kms²; Buenos Aires, con 307 571 kms². Prácticamente despoblada, la primera no llega a los 350.000 habitantes, mientras la segunda ronda los 18.000.000.
Como consecuencia de la falta de esos recursos aumenta la desocupación y cae el financiamiento.
Con escasos recursos es imposible cumplir con los servicios públicos en forma.
También se paralizó la exploración petrolera, importante fuente de recursos que, además, obliga a buscar suministros en el exterior.
El Intendente de Las Heras José María Carambia indicó que lamentablemente no se da una política nacional hidrocarburífera para la Cuenca del Golfo San Jorge y dijo que preocupa la actualidad petrolera y los despidos.
Tampoco se efectiviza la coparticipación por la actividad portuaria.
Además, desde la Nación se traba la puesta en marcha de la zona franca Santa Cruz, negando sistemáticamente la habilitación de los centros en Río Gallegos y Caleta Olivia, con las obras físicas ya realizadas.
El nivel de aislamiento no es siquiera imaginable en las áreas urbanas densamente pobladas del país. Hay, en Santa Cruz, pequeñas poblaciones, distantes de otras por más de un centenar de kilómetros. Donde, pese a las promesas de las privatizaciones realizadas por otro gobierno neoliberal en los años ‘90, ni siquiera hay señal para la telefonía celular móvil. Donde el abastecimiento de combustibles es irregular. Donde la posibilidad de transitar -o no- por una carretera, puede resultar esencial para salvar una vida.
También se procura el aislamiento con el resto del país. Aerolíneas Argentinas dispuso la reducción del 25 por ciento en la frecuencia de vuelos para El Calafate en invierno y el cierre de la conexión directa con Rosario y Córdoba.
Con pequeñas poblaciones que llegan a estar separadas por más de un centenar de kilómetros entre si y más si se trata de alcanzar un lugar que pueda ofrecer asistencia sanitaria efectiva, por mencionar la emergencia más frecuente, del estado de la ruta puede depender que se salve o que se pierda una vida. Sobre todo, en invierno, cuando el frío y la nieve hacen intransitables los caminos tierra y ripio.
Santa Cruz es una provincia riquísima en recursos naturales; sobre todo, los minerales, como los del petróleo y otros prácticamente desconocidos, aún en la República Argentina, como los yacimientos de minerales preciosos, entre ellos el de Cerro Vanguardia, al noreste de Gobernador Gregores donde, en silencio, se alza un gran complejo minero que ni siquiera produce en beneficio de la Nación porque, como la mayor parte de los yacimientos de éstas características, éste y otros están en manos de corporaciones de origen británico con sede en distintos territorios de la Commonwealth, a las que fueran entregadas