Mauricio Macri y María Eugenia Vidal inauguraron este lunes un centro de trasbordo del Metrobus en La Matanza, el distrito que más preocupa a Cambiemos y que la expresidenta Cristina Fernández lidera con amplia diferencia a menos de un mes de las PASO.
La visita implicó un nuevo round en la pelea que el Gobierno sostiene con la intendenta Verónica Magario.
El acto preservó la estructura de las bajadas de Macri al Conurbano: fue exprés y contó con un impresionante operativo de seguridad. Según señalaron, por el miedo a un atentado contra el jefe de Estado hubo que disponer de más de mil agentes, entre unos 800 policías y el resto de gendarmes.
Magario participó del evento en González Catán. Sin embargo, en Presidencia la recortaron de las fotos oficiales que difundieron del evento. Además, la intendenta reveló que hasta el viernes “no estaba al tanto” del acto y que terminó enterándose “por casualidad”, luego de que un funcionario de confianza de Vidal le enviara un mensaje de texto para confirmar su asistencia.
“No me invitó nadie”, respondió Magario, ante la pregunta del funcionario, que incluso le mandó un geolocalizador para “orientarla” sobre el lugar en el que se llevaría a cabo el acto de González Catán. El sábado por la noche, un día después de esa charla, el mismo funcionario le escribió para decirle que el ministro de Transporte, Guillermo Dietrich, estaría “encantado” de contar con su presencia.
Además, la intendenta volvió a reclamarle al presidente de la Nación, Mauricio Macri y a la gobernadora bonaerense, María Eugenia Vidal, por la deuda económica que tienen con el municipio que ella administra. Otra vez lo hizo frente a los funcionarios. Reclama que le paguen los 2 mil millones de pesos que puso el municipio para gastos que no les corresponde afrontar.
Tuve oportunidad de charlar con el Presidente y le pedí que trate especialmente la deuda que tiene el Estado Nacional con #LaMatanza pic.twitter.com/gDXj5YW55B
— Verónica Magario (@magariovero) 17 de julio de 2017



































