Diputados británicos proponen devolverle a Grecia los “frisos” del Partenon

Dos siglos después de consumado el saqueo y al calor del Brexit, un grupo de diputados británicos entre los que no figura ninguno de origen conservador, propone devolver a Grecia los Frisos del Partenón que se exhiben actualmente en el Museo Británico de Londres. Robados a comienzos del 1800 por un embajador inglés en Atenas, fueron vendidos por míseras 35 mil libras a la corona y desde entonces se exponen fuera de su contexto original. Pese a los vientos de cambio, el director del Museo manifestó su rechazo a la devolución porque cree que los frisos "están donde deben estar".

La historia de los saqueos perpetrados por los imperios europeos a lo largo de los siglos es interminable. Aún hoy se siguen escribiendo, no pocas veces con sangre inocente, capítulos de esta historia vergonzante.

El Imperio Británico es el responsable del expolio al que fueron sometidas las ruinas de la Antigua Grecia, de donde se robaron, esta es la palabra adecuada para el caso, inmuerables piezas de valor histórico y arqueológico que son, antes que otra cosa, patrimonio cultural histórico de la humanidad.

Los frisos del Partenón, entre muchos otros objetos y fragmentos de aquel imperio milenario forman parte del botín que durante siglos fue drenando desde su lugar de orígen hasta los museos de Londres, en el marco de transacciones comerciales abslutamente indignas y repudiables.

Después de casi dos siglos de impunidad, pareciera que alguna brisa de cambio sopla por la capital briánica donde un grupo de parlamentarios  propone devolver a Grecia los frisos y demás fragmentos del Partenon.

Los diputados, proeuropeos y de varios partidos (laboristas, liberal-demócratas, el nacionalista escocés SNP o el galés Plaid Cymru; ningún tory), vuelven a poner sobre la mesa la añeja pelea entre Atenas y Londres —y por extensión, entre el resto del mundo expoliado y las antiguas metrópolis— sobre derechos patrimoniales, legado histórico e identidad cultural.

UN POCO HISTORIA

En julio de 1816, Thomas Bruce, séptimo conde de Elgin, vendió al Estado británico por 35.000 libras de la época una colección de relieves escultóricos procedentes de la Acrópolis de Atenas.

Por eso más de la mitad de la decoración del Partenón, el templo del que se extirparon los motivos, debe verse en el Museo Británico de Londres, pese a la insistencia griega en recuperar el patrimonio y completar la exposición del conjunto en Atenas.

Por aquel entonces, La Acrópolis vivía tiempos oscuros, y sus templos servían de polvorín o mezquita, entre otras funciones espurias, de manera que la rapiña pasó desapercibida.

Pero desde los ochenta, gracias a la actriz Melina Mercouri, durante un tiempo ministra de Cultura de Grecia, la campaña de la devolución fue ganando entidad.

Hoy personalidades como Bill Clinton, George Clooney —su esposa, abogada, acaba de asesorar al Gobierno griego— o Vanessa Redgrave respaldan la restitución de los mármoles.

El nuevo museo de la Acrópolis tiene espacio más que suficiente para albergar los miembros expoliados ya que su galería dedicada al friso del Partenón muestra, junto a los relieves que quedaron en Grecia, imponentes vacíos: los de las piezas que se exhiben en Londres.

Aunque la devolución de lo robado cuenta cada vez con mayor apoyo dentro y fuera de Gran bretaña, el director del Museo Británico se opone a la restitución para que la historia vuelva a estar en su lugar.

En una entrevista concedida al diario The Guardian pocos días después de consumado el Brexit, Hartwig Fischer apuntaba que el papel de la institución que dirige será aún más importante tras el Brexit y que los mármoles están donde deben estar.

“Aparecen en el contexto de una exposición de obras de la cultura universal”, dijo Fischer en referencia a las otras salas del museo dedicadas al Antiguo Egipto, Roma u Oriente Próximo, entre otras. “Hay mucha, mucha gente que aprecia que estén aquí, y yo soy uno de ellos”, recalcó.

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