El Ministerio de Economía advirtió anoche que la Argentina «no puede comprometerse de manera razonable» a hacer frente a las últimas exigencias de diversos grupos de acreedores y señaló que algunos reclamos son «ampliamente inconsistentes con el marco de sostenibilidad de la deuda».

Al difundir las propuestas de pago formuladas por el Gobierno y las contrapropuestas de los acreedores, la cartera que conduce Martín Guzmán consideró que «las demandas de los inversores a menudo divergen y no se pueden conciliar fácilmente».

«La República evaluará todas las opciones disponibles como parte de un proceso integral para restaurar la estabilidad macroeconómica», sostuvo el Palacio de Hacienda.

Sucede que la última presentación de Hacienda define la quita nominal de capital para los bonos más cortos en el 3% y no se aplica quita para los bonos con vencimiento de largo plazo. Se trata de una primera diferencia respecto de la propuesta original: en la que las quitas se ubicaban entre el 12 y el 5 por ciento.

Esta no fue la única mejora para acercar posiciones con los inversores e intentar cerrar el acuerdo de reestructuración. El plazo de gracia original era de tres años; es decir que por ese período no se iban a desembolsar pagos de deuda. En la propuesta actual comienzan a pagarse intereses escalonados a partir de 2021. Empiezan en el 0,125 por ciento anual y terminan en el 5 por ciento, en el caso de los títulos con vencimientos posteriores a 2030.

El Ministerio de Economía detalló que esta versión de la propuesta no es la enmienda final que enviará a la SEC sino la versión para los inversores. Los bonistas respondieron con pedidos de ajuste que no se lograron compatibilizar con las expectativas locales.

En Hacienda dijeron que fueron pedidos inconsistentes con «el marco de sostenibilidad de deuda que necesita la Argentina para restaurar la estabilidad macroeconómica y para avanzar con un programa con el Fondo Monetario”.

Entre las contrapropuestas de los bonistas figuran las del grupo Ad Hoc Bonholder y Exchange Bonholder y las del Grupo ACC, Gramercy, Fintech & Oaktree. El fondo de gestión de cartera BlackRock se encuentra entre estos acreedores.

En el mercado consideran que la principal tensión para terminar de cerrar el acuerdo es con este gestor de inversiones (el más grande del mundo). Las relaciones del ministro de Economía y BlackRock no tuvieron buena sintonía de entrada. Hace algunas semanas llegaron a hacerse acusaciones cruzadas.

En los documentos con el detalle técnico de las contrapropuestas de los bonistas se plantea una estructura de bonos sin quita nominal y un cupón (o sea pago de intereses promedio) de entre 3,6 y 3,9 por ciento.

Otro de los datos interesantes es que los valores de recupero de los títulos a canjear se ubican entre el 49,6 y el 54,1 por ciento. Estos últimos datos sobre recupero surgen del detalle de la propuesta del grupo de acreedores ACC.

Son unos puntos de diferencia respecto del 50 por ciento que pretende ofrecer el Gobierno. Se pueden compensar con el efecto que podría generar un endulzante como los cupones vinculados a las exportaciones.

En las contrapropuestas de los bonistas figura una solicitud de agregar un cupón vinculado al PIB. Se trata de un premio que paga el sector público a los bonistas en caso que se superen ciertas tasas de crecimiento anual.

Fue lo mismo que se ofreció en los canjes del 2005. Pero el problema de vincular el pago de deuda en dólares al crecimiento es que en la medida que la Argentina crece tiene menos divisas disponibles. Eso se debe a la necesidad de aumentar importaciones para abastecer a las industrias. Se trata de un límite a la capacidad de repago.

Con información de Página12

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