En un artículo que publica el diario La Nacion y que lleva su firma, Hugo Alconada Mon acusó veldamente al presidente electo Alberto Fernández de una supuesta operación en la justicia en favor de un amigo y lo que logró fue el repudio absoluto del mandatario electo.

Alconada Mon es el mismo que demoró la publicación del escándalo de los Panamá Paper hasta después del ballotage de noviembre de 2015 para no perjudicar la imagen de Mauricio Macri ni poner en riesgo su victoria en el comicio.

En el artículo, y sin aportar prueba documental alguna, Mon vincula a un colaborador de Alberto Fernández en la cátedra de la UBA con una supuesta maniobra de «tráfico de influencias» para evitar el procesamiento de Lázaro Báez en la investigación por el caso de las facturas truchas, que se lleva a cabo en Bahía Blanca.

De inmediato llegó la respuesta de Fernández a traves de una serie de tuits en su cuenta oficial donde advierte que no tolerará en silencio «la difamación hecha invocando hacer periodismo».

Por supuesto la corporación mediática del establishment salió a defender a Mon señalando que el presidente electo realizó un ataque directo a la prensa. Pero veamos lo que @alferdez dijo en sus tuits:

Como podrán leer, Fernández habla de difamaciones «invocando hacer periodismo» y luego claramente habla de operadores mediáticos o judiciales, no de periodistas.

La Nación en su cuenta de Twitter también salió a responderle con un furibundo ataque, tuit con el que tácitamente se asume como un burdo albergue de operadores y no de periodistas, ya que el próximo presidente hizo una defensa de su persona ante lo que es una clara operación mediática en su contra.

Hace poco más 16 años, Claudio Escribano, uno de los máximos jefes de la «letrina de doctrina» -o La Nación que es lo mismo- le entregó una carta que más parecía un pliego de condiciones para asumir, al por entonces reicntemente electo presidente Néstor Kirchner.

Éste, enfurecido por semejante indignidad, lo saco elegantemente de su oficina para mandarlo a freir churros. Cualquier parecido con un episodio extorsivo hacia un presidente antes de asumir sus funciones no es una coincidencia.

Los que hacemos periodismo estamos lejos, a años luz de trabajar de la manera en que lo hacen los grandes medios corporativos. Y quienes se someten a sus designios, no son, nunca fueron ni nunca llegarán a ser periodistas sino operadores corporativos. A ellos se refirió Fernández.

Leer con claridad nunca viene mal.

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