La cifra impacta porque se trata de negocios de los cuales dependen la salud farmacológica de millones de argentinos y, especialmente, de los jubilados y pensionados que, a la par, fueron de a poco dejando de comprar la totalidad o ninguno de los medicamentos por los elevados precios que tienen.

Según el Centro de Profesionales Farmacéuticos Argentinos (CEPROFAR), cerraron 500 farmacias entre julio de 2019 y julio de 2018, de las cuales 40 estaban en CABA. Bajan sus persianas las más pequeñas y resisten las grandes cadenas, como Farmacity por ejemplo, cuyo dueño es Mario Quintana, amigo personal del presidente.

A partir de junio de 2018 comenzaron a analizar la caída mes a mes de productos recetados, lo que dio como resultado que la baja de medicamentos expendidos en farmacias cayó en junio un 6,75% interanual, lo que representa 3, 8 millones de medicamentos.

Rubén Sajem, presidente del Colegio Oficial de Farmacéuticos y Bioquímicos de la Ciudad y miembro del Centro de Profesionales Farmacéuticos Argentinos, señaló que «la caída se empezó a notar a principios de 2018. La gente comenzó a venir con una receta de tres medicamentos, la cotiza y termina llevando dos medicamentos o uno. En junio de 2018, contra 2017 se notó una baja del 14%, de los cuales un 13% son medicamentos recetados».

«Los medicmentos metabólicos aumentaron un 500% desde diciembre de 2015, desde ese momento los precios los fija el laboratorio y nadie los controla ni les sugiere precios estimados. La Secretaría de Comercio no interfiere», explicó Sajem.

El presiente del Colegio de Farmacéuticos consideró que es necesario «que se generen políticas públicas que permitan el acceso a los medicamentos. Hace falta una política de gratuidad o de producción pública. Advertimos una fuerte baja en la dispensa del médico”

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