La nueva Terminal de Ómnibus ubicada en la zona sur de la ciudad es una muestra de cómo gastar 30 millones de dólares para la nada misma: una obra inaugurada hace casi un año y que todavía no se sabe cuando comenzara a funcionar.

A instancias del gobierno de la ciudad, la Legislatura Porteña le cedió por 18 años a la empresa Terminales Terrestres Argentinas un predio de 4,4 hectáreas ubicado entre las calles Dellepiane, Perito Moreno, la autopista Cámpora y Mariano Acosta.

La idea era descomprimir el tráfico de ómnibus de larga distancia en la Terminal de Retro pero las empresas señalaron que entre los problemas de operatividad y de costos y el difícil acceso a esa zona de la ciudad, el lugar no les sirve.

Fue inaugurada en marzo del año pasado con la presencia de autoridades nacionales en medio de un acto pomposo pero desde entonces está cerrada y nadie sabe cuándo va a funcionar. Una manera increíble de despilfarrar 30 millones de dólares.

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