La ex presidenta Cristina Fernández disparó con munición gruesa durante una entrevista que concedió a 6 medios periodísticos extranjeros que será publicada en las próximas horas y de la que trascendieron algunos párrafos.
“No se pueden montar shows mediáticos en base a la violación de garantías de cualquier ciudadano, sea presidente o barrendero”, afirmó la ex mandataria en uno de los tramos de la entrevista que concedió a las agencia Reuters y Nodal, las cadenas televisivas Al Jazeera, Sputnik y Telesur y el diario La Jornada, de México, en su casa de El Calafate, Santa Cruz.
De acuerdo a una serie de fragmentos del audio de la entrevista, que hoy difundió la FM Fribuay, una radio de la zona oeste del conurbano, Cristina analizó la situación del país desde que dejó su mandato y advirtió sobre una “disminución en la intensidad del estado de derecho”, al mismo tiempo que sostuvo que “su vigencia ha sido obstáculo para imponer planes de miseria, hambre y transferencia de recursos de sectores asalariados y medios a los más concentrados”.
“Siempre fue necesario un golpe militar y hoy ese golpe se da a través del partido mediático y judicial”, disparó la ex presidenta. Una de las periodistas que la entrevistó, Teresa Bo, hija del productor cinematográfico Víctor Bo y que trabaja para la cadena Al Jazzera, reveló a través de su cuenta de twetter que Cristina permitió solo seis preguntas, es decir una por cada medio.
“Ahora las paritarias se cerraron por la mitad o menos de la inflación. Quiere decir que cuando se cerraban por más no era mérito de los sindicalistas -salvo excepciones-, sino producto de una política de gobierno que había concebido el salario de los trabajadores no como un precio de la economía sino como un efecto dinamizador a través del consumo”, afirmó Cristina.
En otro tramo, se refirió a la detención de la dirigente social Milagro Sala y advirtió sobre “un retroceso en las libertades” y destacó que “junto con la inseguridad y la inflación, los despidos figuran como los principales preocupaciones de los argentinos” y la comparó con su gestión, donde “el desempleo no era un tema y la inflación fue agitada permanentemente por los medios hegemónicos”.
“Se hizo un cacerolazo el 8 de noviembre porque la gente no podía comprar dólares y ahora les pregunto: ¿cuántos pueden comprar ahora que la compra es ilimitada? Me atrevo a decir que es una ínfima minoría”, prosiguió la ex mandataria al fustigar al gobierno porque “critican que prendan el aire acondicionado”, en tanto durante su gestión “miles se pudieron comprar aire acondicionado y millones de personas pudieron acceder al gas y tener estufas”.
Sobre los aumentos en las tarifas de servicios públicos, cuestionó la quita de subsidios y dijo que prevaleció “la idea de que eran para los morochos, los pobres”, pero que en realidad “eran para toda la economía, las pequeñas, medianas y grandes industrias”.
Los subsidios “eran salario indirecto para los trabajadores que así podían viajar, comprar un auto y hubo una mala evaluación al eliminar ingresos del Estado que pesaban sobre sectores más concentrados de la economía”, al referirse a la quita de las retenciones a la minería y al agro.
También habló sobre la “persecución judicial” que sufre junto a su familia y dijo que es “más que evidente” porque “fue anunciada por crónicas periodísticas durante el último tramo de mi mandato, cuando decían que al abandonar el poder iba tener serios problemas con la justicia. O eran clarividentes o formaban parte de una articulación mediática judicial que se estaba desplegando” precisó.
“Es necesario que los procesos judiciales sean de acuerdo a las garantías que establece la Constitución, los códigos de fondo y los de procedimiento. No se pueden montar shows o espectáculos mediáticos en base a la violación de garantías que tiene cualquier ciudadano, sea presidente o barrendero”, cuestionó la ex jefa de Estado.





































