Argentina y las PyMEs con números rojos

Las variables económicas no dan tregua. Avanza el deterioro de la capacidad de producción del sector industrial. El ajuste macrista hace eclosión en el sector trabajador y en las pequeñas y medianas empresas.

La llegada de Mauricio Macri al poder sumergió a buen número de la población en una enorme esperanza de cambio. La salida del cepo cambiario, el tarifazo, la devaluación de la moneda y el aumento en los precios de la canasta básica, hizo que la situación no mejorara y se agravara el presente de millones de argentinos.

Esto se ve en el marco laboral, donde diversos estudios muestran la caída en el nivel de empleo y el incremento de despidos a lo largo y ancho del país. Un informe realizado por el Centro de Economía Política (CEPA), muestra que en el primer trimestre del 2016 se registraron 141.542 despidos, a la vez que hubo una disminución de 10 puntos del poder adquisitivo del Salario Mínimo Vital y Móvil.


entre enero y marzo el empleo público y privado arrojó una tendencia a la contracción en nuestro país, registrándose 141.542 despidos.


La Confederación Argentina de la Mediana Empresa (CAME) advirtió a través de un estudio que son más de 120.000 los puestos de trabajo perdidos en lo que va del año; mientras que desde el universo sindical, ATE habla de 140.000 cesantías en el universo público y privado.

Para combatir el flagelo del desempleo y los despidos masivos, el presidente Mauricio Macri anunció ayer el envío de un proyecto de ley de Primer Empleo, que se basa en “otorgar exenciones y subsidios a las empresas que efectivamente brinden esa primera oportunidad de empleo”. Esta modalidad elegida por el gobierno de Mauricio Macri fue evaluada por distintos estudios de la Organización Mundial del Trabajo y los resultados sostienen que “la efectividad de los regímenes laborales especiales para jóvenes están aún por verse. Aunque se ha intentado en varios países, la experiencia en la región es que este tipo de iniciativas no han prosperado”.

La sin razón de esta clase de actos se da por el mero hecho de que la realidad pasa por otro lado, con una actividad económica que está a la baja y que muestra una crisis sin parangón en el sector productivo. De esto dio cuenta un informe realizado por el Centro de Economía Política (CEPA), que habla que entre enero y marzo el empleo público y privado arrojó una tendencia a la contracción en nuestro país, registrándose 141.542 despidos.

A esto se le suma una situación angustiante por parte de las Pequeñas y Medianas Empresas (PyMEs), donde los tarifazos en los servicios públicos (500% en el agua; 330% en la luz, 235% en el gas) impacta de sobremanera en su producción, que ha ido en declive y con números a la baja y muy lejos de lo esperado a comienzos de año.

La crisis productiva que atraviesa el país en su conjunto, parece quedar lejos del objetivo de Pobreza 0 y trabajo pleno planteado por el Jefe de Estado el día de su asunción. Nuevamente la realidad, como en tantos otros casos, no hace más que pegarle una fuerte cachetada a la visión oficial.

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