Coincidiendo con la visita a Roma del presidente iraní Hasan Rohanní, las autoridades italianas decidieron cubrir algunas esculturas que representan desnudos en el Campidoglio, donde fue recibido por el primer ministro italiano, Matteo Renzi.
“Se tomó esta decisión como forma de respeto a la cultura y sensibilidad iraníes”, según aseguraron fuentes oficiales. y en ese marco tan rígido tampoco se sirvió vino en las recepciones oficiales.
Pero ambas decisiones han generado numerosas críticas ya que, cuando los mandatarios occidentales viajan a Irán, deben adaptarse a su cultura. Por ejemplo, las mujeres deben cubrirse el cabello con un velo.
Rohani inició ayer en Italia su primer viaje a Europa tras la firma del tratado para el control del programa nuclear de Teherán y el fin de las sanciones internacionales.
Tal vez más que “respeto a la sensibilidad iraní”, la cobertura de las esculturas tenía como objetivo ganarse al mercado iraní ya que Rohani viajó a Roma con una amplia delegación de empresarios.
Como resultado de las reuniones protocolares con funcionarios italianos se firmaron tres memorándums de entendimiento: uno de cooperación bilateral, otro con el Ministerio de Desarrollo Económico italiano, y un tercero con el de Comercio y Minería.
Sin duda, tener en cuenta la supuesta sensibilidad persa dio sus frutos. El viceministro de Industria iraní, Mehdi Karbasian, confirmó la firma de un acuerdo preliminar por un valor total de 4.500 millones de euros con el grupo siderúrgico italiano Danieli y con la sociedad Fata, que diseñan plantas industriales.
Por su parte, el portavoz de la empresa Condotte d’Acqua, sociedad de infraestructuras, anticipó que se firmará de forma inminente un contrato de 4.000 millones de euros para “proyectos de infraestructuras, ferroviarias y carreteras” en Irán.






































