La anulación de condenas de Lula confirman el accionar del Lawfare en América Latina

El caso del expresidente del Brasil es un espejo de lo que sucede en Argentina. La obsesión de un sector de la justicia y el establishment con Cristina muestra la persecución en estado puro.

El juez Edson Fachin, del Supremo Tribunal Federal, anuló este lunes todas las condenas en Curitiba, estado de Paraná, del ex presidente brasileño Luiz Inácio Lula da Silva relacionadas con la Operación ‘Lava Jato’. Esta situación pone blanco sobre negro respecto de las persecuciones judiciales, políticas y mediáticas contra el expresidente de Brasil, un espejo de lo que sucede en Argentina con la vicepresidenta Cristina Kirchner.

Con la decisión, el ex mandatario recupera sus derechos políticos y podría participar en los comicios de 2022

Fachin declaró «incompetente» al tribunal federal de Curitiba, que en el pasado tuvo al juez y ex ministro de Justicia de Jair Bolsonaro, Sergio Moro, como titular, en los casos del triplex Guarujá, una hacienda en Atibaia y las donaciones del Instituto Lula.

«Con la decisión se declararon nulas todas las decisiones dictadas por el Juzgado XIII Federal de Curitiba y se determinó el envío de los respectivos expedientes a la Sección Judicial del Distrito Federal», dice una nota de prensa de la oficina de Fachin.

Fachin ordenó, además, que todos los casos sean analizados en la Corte Federal del Distrito Federal, Brasilia.

El juez Edson Fachin.

La decisión de este juez del STF, que se trata de una medida cautelar, se da en respuesta a un habeas corpus presentado por la defensa de Lula en noviembre del año pasado.

Pero, además, con esta medida, Fachin «declaró la pérdida del objeto de 10 habeas corpus y cuatro denuncias interpuestas por la defensa del expresidente», incluida la demanda en la que cuestiona el accionar del exjuez Moro, precisa una nota del STF.

Moro condenó en julio de 2017 a Lula da Silva a nueve años y seis meses de prisión, acusado de corrupción y blanqueo de dinero, en el caso del departamento triplex, en el marco de la Operación Lava Jato, convirtiéndose, de esta manera, en el primer ex presidente condenado por corrupción pasiva en la historia de Brasil y allanando el camino para que un impresentable como Jair Bolsonaro llegue a la primera magistratura de ese país.

El ex mandatario pasó un año y siete meses en prisión, desde abril de 2018 hasta noviembre de 2019, cuando fue puesto en libertad.

Posteriormente, el ex juez aceptó ser ministro de Justicia del presidente Jair Bolsonaro, cargo en el que estuvo desde enero de 2019 a abril de 2020.

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