Tras la victoria en las elecciones legislativas, Mauricio Macri dio una conferencia de prensa en la Casa de Gobierno en la que la palabra “reforma” fue la más utilizada, con lo que queda claro que de ahora en adelante el macrismo viene por todo.

“La Argentina no tiene que tener miedo a las reformas porque reformarse es crecer” aseguró un encendido Macri y agregó que durante su gestión “el país entró en una etapa de reformismo permanente”.

Si bien no hubo definiciones claras o concretas respecto de los cambios que se avecinan, el tono y los conceptos anticipan que a partir de hoy habrá cambios profundos en las estructuras económicas, políticas e institucionales.

Macri habló de la reforma previsional que, dijo, está contemplada en la ley de reparación histórica aunque no abundó en detalles respecto de sus formas y alcances aunque se estima que se subirá la edad jubilatoria para varones y mujeres para acercarse a los 70 años como tope para acceder al beneficio.

Obviamente también aludió a la reforma laboral y sorprendió al decir que no está previsto mandar proyecto alguno al congreso y que en cambio, se avanzará sobre ella en el marco de las negociaciones con cada sindicato, lo que deja abierta la posibilidad de fragmentar las estructuras sindicales para poder allanar el camino a las modificaciones en las condiciones de trabajo.

Justifico el aumento del precio de las naftas que se aplica desde hoy en las estaciones de servicio señalando que hoy la Argentina paga el combustible a valores internacionales, pero obviamente no hizo referencia a que los salarios están por debajo de esa línea.

Macri dijo también que habrá una “amplia convocatoria a los gobernadores, sindicatos, intendentes” de todos los sectores para discutir una agenda de reformas  sobre la que no brindó demasiados detalles aunque dejó la puerta abierta para discutir cambios en la ley de coparticipación federal.

Por lo demás, el presidente abundó en la retórica de Cambiemos: diálogo, consenso, equipo, trabajo, méritos, individualismo. Quedó flotando en el ambiente la sensación del “sálvese quien pueda” a través de la meritocracia. Algo así como la supervivencia del más apto.

Con el país teñido de amarillo y una oposición fragmentada, pareciera que ahora sí, el “cambio” macrista arranca en su mayor expresión. Vienen por todo.

 

 

 

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