Después de miles de años de ocultamiento y misterio, se podrán apreciar los tesoros ocultos de las ciudades egipcias de Heracleión y Canopus, hundidas bajo las aguas del mar Mediterráneo cerca de la desembocadura del río Nilo.
Sunken Cities (Ciudades hundidas) traerá a la superficie una exquisita colección de tesoros encontrados en las sucesivas campañas de excavación arqueológica submarina iniciadas en 1996 y todavía no culminadas
Doscientos objetos forman el material que será exhibido por el Museo Británico de Londres, que recibe una extraordinaria cesión de las autoridades egipcias para mostrar asombrosas estatuas monumentales, joyas y piezas metálicas, que se mantuvieron en muy buen estado gracias a la baja salinidad del agua en la zona y que se podrán apreciar entre el 19 de mayo y el 20 de noviembre próximos.
Heracleion, también llamada Thonis, fue el principal puerto marino de Egipto en el último período de los faraones. Con la adyacente Canopus, cuya etimología procede de la expresión suelo de oro, formaban el par de ciudades costeras y, por tanto, cosmopolitas, que abrían el antiguo imperio a la influencia y el contacto con civilizaciones extranjeras.
Fundadas en torno al siglo VII antes de nuestra era —aunque existen referencias en anales históricos anteriores—, el par de ciudades, asentadas sobre zonas insulares adyacentes, a unos 2,5 kilómetros de la costa y frente a la antigua Alejandría, en la bahía de Abu Quir, tuvieron una gran importancia comercial, cultural y estratégica como puertos conectores entre las grandes civilizaciones de Grecia y Egipto. No es casual que ambas estuviesen relacionadas con Naucratis.
La exposición revelará cómo el intercambio cultural y religioso floreció gracias a la intensa vida de las ciudades, ambas consagradas a la adoración del dios egipcio del futuro y la regeneración, Osiris. En torno al siglo VIII Heracleion y Canopus comenzaron a ser anegadas por las crecidas del mar y el efecto del cercano delta del Nilo
Además mostrará una serie de extraordinarias esculturas monumentales, entre ellas una estatua de granito rojo de 5,4 metros de alto y casi seis toneladas de peso de Hapi, personificación divina de las inundaciones del Nilo.
Otra escultura hallada bajo el mar recientemente en Canopus representa a Arsinoe II, hija mayor de Ptolomeo I. Fue reina greco-macedonia y se llegó a venerar como a una diosa tanto en Egipto como en Grecia. La estatua la representa como la encarnación perfecta de Afrodita, la diosa de la belleza que concede suerte a los navegantes.
También se muestran objetos relacionados con el culto de los Misterios de Osiris, el festival de gran popularidad que se celebraba en el mes egipcio de khoiak (de mediados de octubre hasta mediados de noviembre).
Las reproducciones en metal de una flotilla de 34 barcazas de papiro que navegaban por los canales de las ciudad durante los festejos, cada una llevando la figura de una deidad iluminada por 365 lámparas, probablemente sean testimonios dejados votivamente por los asistentes.






































