El presidente del Banco Central, Miguel Pesce, garantizó hoy que el Gobierno no aplicará «ninguna receta recesiva o devaluación brusca», porque esas medidas, aseguró, «no son necesarias».

«Tenemos que defender el crecimiento. No queremos aplicar ninguna receta recesiva ni una devaluación brusca, porque no es necesario. Lo que tenemos es una coyuntura difícil. Creo que hay sectores que quieren devaluar y las estrategias especulativas presionan sobre el tipo de cambio», enfatizó.

En ese sentido, Pesce subrayó: «no necesitamos un ajuste, no necesitamos una devaluación. Necesitamos construir un puente para el momento en el que haga falta menos importaciones de energía. Y eso se construye consiguiendo que los importadores busquen financiamiento».

El funcionario señaló además que «no hay déficit de reservas, salvo por el menor desembolso de los organismos internacionales de crédito. En el segundo trimestre cumplimos con la meta que nos habíamos propuesto».

Luego de una semana de tensión financiera tras la asunción de Silvina Batakis en el Ministerio de Economía, Pesce sostuvo que con el dólar «hay estrategias especulativas que presionan el mercado de cambios en aquellos mercados en los que el Banco Central no puede intervenir».

También explicó que, del total de importaciones, de los US$8.000 millones registrados en el último mes, U$$2.000 millones fueron por energía.

«Es una coyuntura difícil pero se va a superar. Sin la energía, las importaciones estarían en US$72.000 millones en términos anualizados, contra exportaciones del orden de US$90.000 millones, lo que generaría superávit para pagar la cuenta de servicio y el resto de las obligaciones del sector externo», puntualizó, en declaraciones radiales.

En ese sentido, consideró que una de las restricciones que tenía el país para crecer, que identificó en el sector externo, «presenta ahora un perfil muy positivo. Y con Vaca Muerta tenemos un perfil de autoabastecimiento y de exportación de combustibles».

El titular de la autoridad monetaria destacó que el país «tiene una excelente perspectiva para crecer», pero reconoció «un problema en la coyuntura debido a la guerra en Ucrania y los precios internacionales de los combustibles» que, según indicó, crecieron un 10% en 2021 y un 200% en los primeros meses de este año.

Asimismo, resaltó que el Banco Central «cumplió con las metas de acumulación de reservas» (fijadas en el acuerdo con el FMI) y añadió que la situación del mercado «se puede resolver con que los importadores recuperen el nivel de crédito internacional de antes de la pandemia. Ese nivel cayó en el 2020 y 2021». 

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