Larreta quiere que el costo de «cerrar» lo pague Alberto Fernández

El jefe de Gobierno porteño -presionado por Macri y Bullrich- demoró dos días la reunión con el presidente. No quiere que lo sigan llamando "pelado traidor" y no acepta nuevas restricciones

Alberto Fernández y Horacio Rodríguez Larreta

La segunda ola del coronavirus está entre nosotros. Y con la suba de contagios, hay que tomar medidas para evitar más muertes. Es discutible el qué y el cómo, pero algo hay que hacer. Con ese objetivo a la vista, tanto la Nación como la provincia de Buenos Aires evalúan una serie de nuevas restricciones para la semana que viene, pero se topan con una piedra en el camino, Horacio Rodríguez Larreta.

Luego que el presidente convocó este jueves a Horacio Rodríguez Larreta a una reunión en la Residencia de Olivos, estallaron los telefonos dentro de la mesa chica de la Ciudad. Patricia Bullrich y Mauricio Macri no quieren saber nada de la reedición de la mesa de tres -Fernández, Kicillof, Larreta- que supo contener la pandemia durante los peores días de 2020. «Pelado traidor» fue el leit motiv de todos los ataques del trolaje PRO contra el mandamás de la Capital. Presionado por la cúpula partidaria, Larreta consultó con su equipo cuál era el mejor camino. Lo aconsejaron su vice, Diego Santilli y el jefe de Gabinete porteño, Felipe Miguel. Ambos fueron los voceros de la Ciudad en los últimos días en que a Larreta prácticamente ni se le vio la cara. Sostuvieron que la Ciudad evalúa diariamente los indicadores epidemiológicos y que no ven un cierre de actividades en el corto plazo. De hecho, le sugirieron al jefe de Gobierno que demore la reunión con el presidente lo más posible. Finalmente se concretará este sábado. Kicillof no estará presente a pedido de Larreta, no quiere enojar a su núcleo duro ni a sus jefes políticos. El temario será estrictamente la cuestión sanitaria. Para Larreta no hay lugar para hablar nada más. Sigue caliente por el recorte de recursos tras la sublevación de la policía provincial y el diálogo quedo lastimado.

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Felipe Miguel y Diego Santilli

A ninguno de los actores involucrados en la gestión de la pandemia le escapa que estamos en la puerta de la campaña electoral por los comicios de medio término. Ninguno quiere perder de cara a la contienda, pero Rodríguez Larreta es el que menos esta dispuesto a pagar en términos de costos políticos. El porteño juega al win-win. Si se cierra todo, que lo decida la Nación. Si sale bien y bajan los casos, sabe que él también recibirá los elogios. Si sale mal, que lo pague Fernández. El jefe de Gobierno quiere ganar en todos los escenarios.

Respecto de las medidas que se analizan, Nación y Provincia buscarán convencer a la Ciudad que es necesaria una vuelta de tuerca a las medidas de prevención. Quieren restringir aún más la nocturnidad que hoy ocupa la franja de 2 a 6 de la mañana. Ajustar el transporte público para que solo los trabajadores esenciales puedan usarlo y cerrar actividades recreativas, ocio y reuniones sociales. Esto afectaría directamente al cine, el teatro, los bares y las reuniones sociales.

Larreta no quiere saber nada. El problema radica en que si no se toman medidas en forma conjunta, las medidas fracasaran. Otro punto para el capitalino. Según pudo reconstruir este medio, el jefe de Gobierno solo aceptaría un mayor control en el transporte público y nada más. Ni cierres ni restricciones. Sabe que el costo por medidas de esas caracteríscas es alto en términos políticos y la decisión es que lo paguen el presidente y el gobernador bonaerense. Además, los entendimientos alcanzados el año pasado entre las tres jurisdicciones le costaron mucho dentro de su espacio y no está dispuestoa seguir escuchando que lo llamen «pelado traidor».

Este viernes, un día antes del encuentro entre Alberto Fernández y Horacio Rodríguez Larreta, el jefe de Gabinete porteño, Felipe Miguel, afirmó que el distrito no considera «necesario» por el momento adoptar nuevas medidas de restricción ante el aumento de casos de coronavirus de las últimas semanas.

«Nosotros en la ciudad no estamos tomando ninguna medida de restricción. Existen algunas medidas que restringen algunas actividades todavía y algunas otras medidas que a través de protocolos provocan algunas limitaciones. Pero por encima de eso no vemos que sea necesario tomar alguna medida adicional», subrayó Miguel.

En declaraciones al programa «Alguien tiene que decirlo», que conduce Eduardo Feinmann por Radio Rivadavia, el jefe de Gabinete de la Ciudad sostuvo: «Nosotros estamos haciendo todo este esfuerzo para preservar nuestra prioridad número 1, que es la educación presencial».

«Vamos a hacer todo el esfuerzo para sostener las clases. Y la segunda prioridad es el trabajo, sostener el empleo. El 2020 fue durísimo y recién estamos empezando a levantar cabeza», enfatizó el funcionario porteño. Miguel sostuvo, además, que «la reunión de mañana se trata de retomar la agenda de la pandemia, producto de los nuevos casos de contagios».

El encuentro de este sábado en la Quinta de Olivos entre el Presidente y el Jefe de Gobierno será clave porque la relación se quebró en septiembre pasado cuando la Casa Rosada anunció sorpresivamente la quita de fondos de coparticipación a la Ciudad.

Antes de eso, Fernández y Rodríguez Larreta se habían reunido en reiteradas oportunidades para analizar los números del COVID-19 y pensar medidas conjuntas. Casi seis meses después y en coincidencia con el inicio de la segunda ola de contagios de coronavirus, ambos volverán a verse cara a cara mañana a las 10:00 en la residencia presidencial.

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Salvador Giorgi, jefe de Gabinete del Ministerio de Salud bonaerense

Por el lado de Provincia el que habló hoy fue el jefe de Gabinete del Ministerio de Salud bonaerense, Salvador Giorgi, quién señaló que «se están considerando» nuevas medidas y evaluó que se deberían «cerrar actividades seis, siete u ocho semanas» para dar tiempo al avance de la vacunación de «adultos mayores».

Consultado sobre cuáles serían las actividades que podrían verse restringidas, Giorgi indicó que se trataría de «los cines, bares, actividades recreativas y de ocio», al tiempo que ratificó la idea de «sostener con protocolos toda la actividad productiva».

«Estamos en una situación preocupante por la suba de casos, no tanto por la cantidad sino por la velocidad del incremento. Este jueves tuvimos más de 7.000 casos y el jueves anterior 3.000. De una semana a otra subimos más de 100%», advirtió el funcionario.

Giorgi remarcó que «el sistema de salud tiene un límite y puede saturarse», por lo que los esfuerzos del Gobierno bonaerense se centran, según dijo, en «evitar ese colapso sanitario».

«Apelamos a la responsabilidad individual, pero creemos que eso no es suficiente y estamos evaluando la situación de cada distrito, ya que seguimos en un sistema de fases», señaló el funcionario del Ministerio de Salud que encabeza Daniel Gollán.

Al respecto, agregó: «Si aumentan los casos estrepitosamente o los sistema de salud locales están al borde de saturar la terapia intensiva, probablemente se retroceda en el sistema de fases».

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