En consonancia con las políticas de derecha que azotan a la región, Brasil vive un momento crítico en el que se intentan avasallar las conquistas logradas por trabajadores y trabajadoras en las últimas décadas.

El gobierno golpista de Michel Temer enfrentó, el pasado viernes 28 de abril, su primer paro general después de 21 años, tras el avance en el Congreso de los proyectos de reforma jubilatoria y laboral.

El paro contó con la adhesión de múltiples sectores: desde la CUT (Central Única de Trabajadores) hasta Fuerza Sindical, espacio más ligado a la gestión actual.

La Cámara de Diputados dio media sanción al proyecto que intenta reducir derechos laborales y que avala la eliminación del pago obligatorio del aporte laboral a los sindicatos, las negociaciones obligatorias de convenios colectivos de trabajo y disminuye a la mitad la indemnización por despido.

Al contar con mayoría en el Senado, es muy probable que el oficialismo convierta el proyecto en ley.

Desde el Gobierno se afirma que ésta es la única solución para frenar el período de recesión que ya causa altas cifras de inflación y desempleo. La crisis brasileña ha arrojado, hasta el momento, la alarmante cifra de 13 millones y medio de puestos de trabajo perdidos.  

Las recetas neoliberales, que tienen como eje a la flexibilización laboral, son las elegidas para inclinar, una vez más, la balanza hacia el lado de los empresarios y las patronales.

En cuanto a la reforma jubilatoria, las masivas movilizaciones que se realizaron en todo el país, obligaron al gobierno a modificar algunos puntos de su proyecto, bajando los años de aporte de 49 a 40 y la edad jubilatoria de las mujeres de 65 a 62 años.

Al igual que en Argentina y otros países de la región, las promesas de cambio esgrimidas en las campañas electorales son solamente eso. Nuevamente, el ajuste recae sobre los bolsillos de los sectores populares, aquellos que, lamentablemente, son los que pagan los costos más altos de las crisis.

Ante este escenario, se hace más que necesaria e indispensable construir la unidad de una nueva mayoría para frenar estos embates y defender los logros conseguidos.

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