Santa Lilita
Yo no fuí, dice Carrió pero quedó formalmente imputada por enriquecimiento ilícito.

Hasta dos minutos, Lilita Carrió parecía perfilarse como la la fiscal de la República y de la Alianza Cambiemos. Sin mirar hacia donde salpicaban sus denuncias y sin importarle -aparentemente- cuanto comprometía a propios y ajenos, la diputada le apuntaba a quién mostrara cualquier signo de corrupción. Sospechosamente luego de su encuentro con Macri en la quinta de Olivos, Carrió parece haberse olvidado de todas sus denuncias, menos la que impulsa contra el presidente de la Corte Suprema, Ricardo Lorenzetti.

Ultimamente sólo acusa de corrupción al peronismo kirchnerista -únicos adversarios con capacidad de fuego- y mira para otro lado respecto de los escándalos que involucran al macrismo.

No puso en la mira el giro de Odebrecht a Gustavo Arribas y tampoco los escándalos del Correo Argentino S.A.

Hace poco tiempo había apuntado sus cañones contra el presidente de Boca y operador judicial del gobierno en Comodoro Py, Daniel Angelici, pero en el nuevo libro de Laura Di Marco sobre el presidente Macri, quien dice que Carrió le pidió perdón en privado por calificar a Daniel Angelici como operador judicial, una primicia sin mayor trascendencia mediática pero muy cierta, habida cuenta que hace tiempo que no critica al presidente de Boca y éste, como contrapartida, rompió relaciones con Jorge Rizzo, presidente del Colegio de Abogados de la Capital Federal.

En el libro de Laura Di Marco, el presidente dice que la legisladora acusa sin fundamente a Lorenzetti, Angelici y Jorge Macri y que esta situación devalúa su imagen. Además, agrega que si se va de Cambiemos no le producirá ningún daño a esa alianza, aunque le provocaría una gran tristeza.Rizzo le había iniciado una demanda por daños y perjuicios a la chaqueña por encargo de su cliente Ricardo Lorenzetti, presidente de la Corte. De este modo, se rompe la alianza gobernante en el Colegio de Abogados porteño, que ganó por amplio margen en las últimas elecciones.

Se hace evidente la negociación entre el presidente Macri y la pretendida defensora de las instituciones, evidenciada en la tranquilidad con que Carrió se muestra en las últimas semanas y la evidente falta de señalamiento a los escandalosos hechos de corrupción del PRO. Será que la diputada quiere mantenerse -como viene haciendo hace muchos años- en la tranquilidad que le da su banca en el Congreso, donde tiene garantizada la continuidad de su participación política en la Alianza gobernante. Y lógicamente sin la molestia de Martín Lousteau como potencial contrincante en una interna que podría dejarla afuera del Parlamento.

Lo cierto es que Macri está muy contento con Carrió, porque en su actitud denunciadora no puso en la mira el giro de Odebrecht a Gustavo Arribas y tampoco los escándalos del Correo Argentino S.A. En este último caso, dejo que echaran como a un perro a su amigo Carlos Balbín, que estaba terminando una auditoría crítica sobre el comportamiento de Oscar Aguad en la turbia negociación que diseñaba el Correo S.A. con el Estado y tampoco dirá nada del vaciamiento de esta empresa del grupo Macri durante el año 2016, minuciosamente documentada por la fiscal Gabriela Boquin.

print

Dejar una respuesta

Please enter your comment!
Please enter your name here