Europa condenó el referéndum de Turquía y agudiza el enfrentamiento con Erdogan

Europa hizo escuchar sus fuertes críticas al referéndum constitucional que instaura el sistema presidencialista de gobierno en Turquía por considerar que no respetó los "estándares apropiados". El presidente turco respondió y sostuvo que no tomará en cuenta tales críticas al tiempo que sostuvo que el nuevo sistema presidencial permitirá reducir la inestabilidad política agudizada tras el fallido fgolpe de estado de julio del año pasado

Recent Tayyip Erdogan, presidente de Turquía, actor de peso en la crisis desatada en buena parte de Europa

El presidente turco Recep Tayyip Erdogan, criticó este martes la “mentalidad de cruzada” de Occidente y defendió el referéndum que reforzó sus poderes, luego de que observadores denunciaran irregularidades y líderes europeos lo urgieran a reconciliar su país y repensar sus planes de instaurar la pena de muerte.
Erdogan advirtió que Turquía “no mirará, escuchará ni reconocerá” las críticas de observadores internacionales que dijeron que la consulta no cumplió los estándares democráticos.
En la vereda de enfrente, decenas de miles de personas marcharon por al menos tres barrios de Estambul, algunos cantando “¡Erdogan ladrón!” y “esto es sólo el principio”, mientras que el principal partido de la oposición rechazó los resultados del referéndum del domingo y pidió su anulación.
Mientras tanto, a última hora del lunes, el viceprimer ministro Numan Kurtulmus anunció que el gabinete decidió prorrogar por otros tres meses el estado de sitio, en la tercera extensión de este tipo desde el fallido golpe de Estado ocurrido en julio del año pasado.
Autoridades electorales dijeron que, según resultados preliminares, el 51,4% de los votantes aprobó la reforma constitucional que convierte la forma de gobierno parlamentaria de Turquía en presidencialista, el cambio institucional más importante desde la creación de la república actual, heredera del Imperio otomano.
Fuentes del gobierno turco dijeron que el presidente estadounidense, Donald Trump, llamó a Erdogan por teléfono para felicitarlo, pero la Casa Blanca no lo confirmó y dijo que esperaba los resultados definitivos antes de pronunciarse sobre el referéndum.
Erdogan, de 63 años y en el poder desde 2003, afirma que concentrar el poder en las manos del presidente es vital para reducir la inestabilidad política en Turquía.  Pero la estrechez de su victoria ha tenido el efecto contrario: aumentó la volatilidad de un país que en los últimos años ha enfrentado un intento de golpe de Estado, atentados islamistas, un conflicto separatista kurdo, descontento popular y denuncias de la oposición, así como una guerra en la vecina Siria.
El mandatario ha dejado en claro sus intenciones de alejarse de Europa, anunciando incluso planes para restaurar la pena de muerte, lo que pondría fin, de hecho, a décadas de esfuerzo de Turquía de sumarse a la Unión Europea (UE).

“La mentalidad de cruzada de Occidente y sus sirvientes aquí en casa nos ha atacado”, dijo Erdogan al llegar a Ankara, donde fue recibido por una multitud de seguidores, para presidir una reunión de gabinete.
Más temprano, observadores de la Organización para la Seguridad y la Cooperación en Europa (OSCE) y del Consejo de Europa consideraron que el referéndum no cumplió con los estándares democráticos mínimos-
“El campo de juego no estaba nivelado”, dijo la jefa de la misión de la OSCE, Tana de Zulueta, mientras el líder del equipo del Consejo de Europa, Cezar Florin Pred, dijo que “el referéndum no cumplió con las normas del Consejo” y que los campos del sí y del no “no tuvieron las mismas oportunidades”.

 

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