Holanda va a las urnas con la extrema derecha como favorita

El miércoles habrá elecciones cruciales en Holanda y la extrema derecha con claras características racistas y xenofobas, encarnada en el candidato favorito al triunfo Geert Wilders, podría conquistar una victoria impactante que afianzaría el avance notable y preocupante de la ultra derecha en buena parte de Europa

Con la velada excusa de “enfrentar el avance del populismo en Europa”, la extrema derecha de Holanda se afianza en el primer lugar de cara a las elecciones de esta semana y marca el escenario del enfrentamiento con Turquía exacerbando los ánimos racistas y antiislámicos de buena parte del continente europeo.

El próximo miércoles tendrá lugar la primera gran votación en un año en el que habrá también elecciones en Francia y Alemania, donde los sondeos pronostican la mayor victoria de los derechistas desde la Segunda Guerra Mundial, sin olvidar a Italia, que acudirá a las urnas entre septiembre y mediados de 2018.

Geert Wilders, el líder antimusulmán holandés, se ha convertido en el vocero de los sentimientos anti inmigrantes  de una parte aparentemente mayoritaria de la población, explicando claramente y sin reparos su rechazo a todo lo que tenga que ver con el islam.

“Será una votación histórica porque los holandeses podremos recuperar nuestro país, hay demasiada chusma marroquí en nuestra tierra” afirmó Wilders sin sonrojarse y consciente de que ese discurso le ha reportado buenos dividendos que se podrían materializar en las elecciones del miércoles próximo.

Este panorama explica de alguna manera el fuerte enfrentamiento entre Holanda y Turquía del que Portal de Noticias ha dado cuenta en esta misma sección.

El político xenófobo —que en diciembre de 2016 fue condenado (aunque no sancionado) por insultos y discriminación hacia los marroquíes— encabeza en estos momentos las encuestas para los comicios del próximo 15 de marzo.

El resultado será el primero en mostrar el verdadero tirón del populismo de extrema derecha europeo, ya que después votará Alemania y Francia, ambos con la extrema derecha en auge.

“Antes venían españoles a trabajar y nos parecía bien. Ahora llegan islamistas que vienen a imponer sus leyes. Nos roban las tradiciones. Voy a votar a Wilders, es el único político que defiende a Holanda y a su gente”, dice Don Caruso, un señor de 75 años con nombre de tenor.

Caruso vende helados junto al mar en Volendam, un pintoresco pueblo del norte de Ámsterdam de calles adoquinadas y veleros amarrados en el muelle.

Cree que el Gobierno holandés “regala casas y prestaciones por desempleo” a todo el que llega. Caruso expande su descontento hacia Bruselas: “La odio. Odio Europa. El dinero se va a Turquía, a rescatar a Grecia. Horroroso”.

Y está convencido de que una victoria de Wilders frenaría esta progresiva pérdida de identidad y salvaría a su pequeña localidad de 35.000 habitantes de sufrir lo mismo. Los bárbaros, según la visión de Caruso, están llamando a la puerta.

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